CAMPECHE, CAMP. Bajo el sol de Melchor Ocampo, el sonido metálico de 100 nuevas ordeñadoras eléctricas marcó el inicio de lo que podría ser una tregua definitiva para los productores lácteos de Campeche. Lo que por décadas fue un peregrinar para vender el producto a precios de hambre, hoy se proyecta como una cadena de valor cerrada con la apertura del nuevo Centro de Acopio de Leche para el Bienestar. “Cuando apoyamos al campo, transformamos vidas, familias y comunidades enteras”, dijo la gobernadora Layda Sansores.
“Más que una construcción, es una herramienta para que el esfuerzo de nuestra gente sea bien recompensado”, señaló la mandataria durante el recorrido, enfatizando que la sostenibilidad es el único camino para que las familias rurales no abandonen sus tierras.
La noticia no es solo el corte de listón, sino la transformación del modelo de negocio rural. Con la puesta en marcha de este centro, el productor local deja de depender de intermediarios para integrarse a un sistema de abasto social que garantiza un pago justo. La meta es clara, que el esfuerzo de la ordeña de madrugada se traduzca en una recompensa económica sostenible, eliminando el desperdicio por falta de refrigeración.
JUSTICIA AL ESFUERZO
Para Abid Francisco Moo, titular del Programa de Abasto Social en Campeche, la inauguración de este espacio no es un acto protocolario, sino un paso hacia la autonomía financiera del productor. Moo destacó que el objetivo central es garantizar que cada litro de leche sea “bien recompensado”, elevando la competitividad de una zona que históricamente ha luchado contra la falta de canales de distribución dignos.
“Este espacio está diseñado con un solo propósito: hacer justicia al campo. No solo buscamos elevar la productividad, sino asegurar que el esfuerzo sea sostenible”, puntualizó Abid Moo durante la entrega del equipo técnico.
La intervención, respaldada por la gobernadora Layda Sansores y Víctor Hugo Pérez Rojas (Director de Operaciones), pone énfasis en la modernización. Las 100 ordeñadoras entregadas no son solo máquinas; representan la reducción de riesgos sanitarios y el aumento en los volúmenes de extracción.
Por su parte, los cercos eléctricos permiten un manejo inteligente del pastoreo, optimizando el suelo y la salud del hato ganadero. Según la visión de Abid Moo y el equipo de Abasto Social, esta combinación de infraestructura y equipo es la única vía para que el productor campechano pueda competir en el mercado nacional con estándares de alta calidad.

