Síguenos

¿Qué estás buscando?

22 abril, 2026

pastor

Campeche

“Gracias por ser buen pastor”

San Francisco de Campeche, Camp. No fue la rutina lo que marcó la jornada, sino el aroma a pastel, el sabor de los antojitos locales y, sobre todo, el nudo en la garganta de una comunidad que se resiste a soltar a su guía. La comunidad de San Juan Bautista Valle Nacional paralizó sus actividades para dar un último y cálido adiós a Monseñor José Alberto González Juárez, quien en pocos días partirá hacia la ciudad amurallada de Campeche para asumir una nueva encomienda pastoral.

La Parroquia de San Juan Bautista se convirtió en una mesa compartida. Una enorme manta, a manera de abrazo colectivo, resumía el sentir de la región: “Gracias por su amor y sus 10 años de servicio”. Desde aquel 22 de julio de 2015, cuando inició su ministerio, hasta el 11 de febrero de 2026, González Juárez cerró un ciclo en esta comunidad para convertirse en obispo electo de Campeche.

No fue una despedida fría, sino el abrazo de un pueblo que, entre comida, antojitos y gratitud, reconoció al hombre que durante una década caminó sus calles y acompañó su vida espiritual. La Parroquia de San Juan Bautista se convirtió en el epicentro de una nostalgia que hoy se extiende a toda la Diócesis de Tuxtepec.

“Gracias por compartir el Pan de la Eucaristía y la Palabra con nuestro pueblo, guiándonos con fe y esperanza. Que Dios le bendiga en su caminar”, expresó conmovido el padre Santos Juan, capturando el sentir de una feligresía que ve en su partida una pérdida personal, pero también un motivo de orgullo para la Diócesis de Tuxtepec.

LA CUENTA REGRESIVA

Aunque el corazón de Monseñor permanece en la Cuenca, su futuro ya está marcado por la distancia. El 30 de abril será la fecha en que el “buen pastor” llegue a tierras campechanas para iniciar una nueva etapa de su ministerio.

El itinerario de su llegada a Campeche contempla una jornada significativa, desde un encuentro con la Virgen del Carmen, seguido de una entrada simbólica por la Puerta de Tierra a las seis de la tarde en la capital, para finalmente postrarse ante el Cristo Negro en el Santuario de San Román.

Advertisement. Scroll to continue reading.

Valle Nacional cumplió, pues despidió a su obispo con la mesa llena y el corazón agradecido, cerrando un capítulo de diez años que, a decir de los fieles, dejó una huella que ni el tiempo ni la distancia podrán borrar.

Te puede interesar

Advertisement