CAMPECHE, CAMP. En una carrera contra el tiempo y el marketing agresivo de la industria tabacalera, Campeche ha decidido marcar una línea roja. Pues para el cierre de 2026, se pretende seguir trabajando para consolidar casi un centenar de santuarios libres de humo y emisiones, diseñados bajo una premisa ética innegociable: proteger a los jóvenes de caer en las redes de la adicción antes de que el primer cigarro llegue a sus manos.
Más que una normativa administrativa, la estrategia del Consejo Estatal de Salud Mental y Adicciones, encabezado por José Luis Reyes Farfán, se presenta como una táctica de blindaje social frente a empresas que, según advierte el funcionario, invierten millones solo para “enganchar” a los consumidores más vulnerables.
“México ha sido uno de los países dentro de la OCDE que ha tenido mayor intervención en política pública en prevención y ha batallado mucho contra estas grandes empresas”, enfatizó Reyes Farfán, dejando claro que el estado busca cerrar las vías de acceso a los jóvenes, quienes son el mercado principal al que apuntan los nuevos dispositivos y formas de consumo de nicotina.

