CAMPECHE.- El pescador Miguel Ángel Rosas compartió su testimonio sobre los momentos de tensión vividos en altamar, luego de que un grupo de personas fuera reportado como extraviado durante una jornada de pesca. De acuerdo con su versión, todo comenzó cuando salieron al mar con la intención de realizar una actividad recreativa, sin alejarse demasiado de la costa.
Según explicó, la situación cambió cuando se reportó la desaparición de los jóvenes, lo que movilizó a las autoridades. La Secretaría de Marina desplegó un operativo de búsqueda, incluyendo sobrevuelos, hasta que finalmente lograron ubicar la embarcación donde se encontraban.
Rosas detalló que, al momento del hallazgo, ellos se encontraban en condiciones estables; sin embargo, optaron por no solicitar apoyo directo debido a que no contaban con la documentación en regla de la lancha. Esta situación los llevó a tomar una decisión clave en medio de la emergencia.
Indicó que dieron prioridad a los jóvenes reportados como extraviados, quienes eran buscados por sus familias. Por ello, decidieron que fueran ellos quienes abordaran primero las embarcaciones de rescate, mientras el resto del grupo permanecía en el lugar.
Posteriormente, una lancha de compañeros pescadores acudió en su auxilio y los remolcó, mientras que elementos de la Marina realizaron el traslado de los jóvenes hacia puerto seguro, donde serían reunidos con sus familiares.
El pescador reconoció que la falta de documentos fue un error de su parte, lo que influyó en su decisión de no pedir ayuda para ellos mismos. Aun así, destacó que todos lograron salir con bien, atribuyendo el desenlace favorable a la suerte y, en sus palabras, a “la bendición de Dios”.
Reflexionó sobre los riesgos que implica salir al mar, señalando que cada viaje representa una incertidumbre. Con alrededor de cuatro años de experiencia como ayudante en labores de pesca, aseguró que, pese a las dificultades, lograron regresar sanos y salvos, al igual que los jóvenes rescatados.

