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5 mayo, 2026

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Resucitan los fantasmas del pasado: Sheinbaum

CDMX.- Resucitaron los fantasmas del pasado, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al comentar y rechazar el comunicado que firmaron figuras emblemáticas del viejo régimen neoliberal: Diego Fernández de Cevallos, Manlio Fabio Beltrones, Francisco Labastida y Jesús Ortega Alcocer, quienes bajo el disfraz de defensa de la democracia, buscan frenar la reforma electoral enviada por el Ejecutivo a la Cámara de Diputados.

El antecedente es tan claro como revelador. Estos nombres no surgieron de la nada. Todos ellos son hijos políticos directos de Carlos Salinas de Gortari, artífice del fraude electoral de 1988 —cuando se ordenó quemar las boletas para ocultar la victoria de Cuauhtémoc Cárdenas— y padre ideológico del PRIAN que gobernó México durante décadas con una mezcla de autoritarismo, privatizaciones masivas y pactos con el poder económico, recordó la mandataria.

Cabe destacar que Fernández de Cevallos fue el rostro del PAN que legitimó el fraude del 88 al aceptar el “concertacesión”; Beltrones y Labastida fueron pilares del PRI salinista; Alcocer, otro operador clave del mismo grupo. Su unión en un solo documento no es casualidad: es el último estertor de una élite que ve peligrar su capacidad de designar representantes sin pasar por las urnas.

La presidenta no tardó en calificar el hecho con precisión quirúrgica: “Es como los fantasmas del pasado regresaron”. Recordó que Beltrones y Fernández de Ceballos son “creación de Salinas de Gortari”; que Labastida, en su propio libro, admitió que Zedillo facilitó la llegada de Fox en el 2000; y que Alcocer comparte la misma matriz salinista. “Siempre han estado juntos, nada más que no habían salido juntos”, sentenció.

Advirtió que, el comunicado de los cuatro, busca pintar la reforma electoral como un retroceso democrático y un regreso al partido de Estado. Pero la respuesta de Sheinbaum fue demoledora: la propuesta no elimina la representación proporcional ni las plurinominales; las mantiene con la misma fórmula matemática usada en 2015, 2018, 2021 y 2024.

La única diferencia radical es que ahora las listas no las decidirán las cúpulas partidistas en cuartos cerrados, sino el voto popular directo. “¿Quién defiende que las cúpulas decidan las pluris? ¿Por qué no que decida la gente? ¿Qué más democracia que eso?”, preguntó la mandataria.

Además, la iniciativa incluye la reducción de costos del INE, de los partidos, de las OPLES y de los propios legisladores. Dos objetivos claros: que la representación sea genuina y que el dinero público deje de financiar excesos. Nada que ver con el regreso al autoritarismo priista; todo lo contrario: es un paso hacia la democracia directa que el pueblo ha demandado desde hace décadas.

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