CDMX – En un golpe que resuena en los pasillos del poder regiomontano y más allá, la Fiscalía General de la República (FGR) ha detenido a Karina Marlen Barrón Perales, actual secretaria de Desarrollo Humano e Igualdad Sustantiva del municipio de Monterrey.
La aprehensión, ejecutada en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, responde a una orden judicial por presuntos delitos de cohecho y falsedad en declaraciones, según reportes confirmados por fuentes judiciales. Esta detención no es un hecho aislado; es el eco de una red de alianzas tóxicas que ha podrido al Partido Revolucionario Institucional (PRI) bajo el mando de Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas.
Barrón Perales, una figura con
una trayectoria política errática y oportunista, ha saltado de partido en partido como quien cambia de camisa sucia. Inició en el Partido Acción Nacional (PAN), se declaró independiente, pasó por Movimiento Ciudadano (MC) y terminó en el PRI, donde se convirtió en una aliada cercana de “Alito” Moreno.
Fue diputada local por el PAN entre 2015 y 2018, y federal por el PRI de 2021 a 2024, representando el Distrito 10 de Nuevo León. Recientemente, aspiraba a la alcaldía de Monterrey como precandidata priista, pero su detención podría alterar drásticamente la contienda electoral en la capital neoleonesa.
Lo que hace este caso particularmente revelador es la conexión directa de Barrón con los escándalos que rodean a Alito Moreno. En 2022, fue implicada en los famosos “audioescándalos” difundidos por la gobernadora de Campeche, Layda Sansores. En una de esas grabaciones, se menciona a Barrón en una conversación donde un operador informa a “Alito” sobre la entrega de 700 mil pesos a Hugo Gutiérrez, secretario de Finanzas del PRI, con referencias a la legisladora neoleonesa.