CAMPECHE, CAMP. Lo que debería ser una noche de paz, se ha transformado en una batalla de sumas y restas en los pasillos de los mercados. A pocas horas de que las estufas se enciendan para la cena de Navidad, las amas de casa de Campeche recorren el mercado “Pedro Sáinz de Baranda” y los supermercados con una realidad clara, servir un pavo tradicional este año implica un desembolso que supera fácilmente los 3,000 pesos.
La inflación no da tregua a la tradición. A nivel nacional, el precio del pavo se disparó entre un 10% y un 25%, un golpe seco que se siente en los bolsillos locales. Ya sea congelado en el súper o traído vivo desde algunas localidades, esto además de otros costos para su preparación.
EL COSTO DE LA TRADICIÓN
La realidad se palpa en el Mercado “Pedro Sáinz de Baranda” y en los pasillos de los supermercados, donde durante un recorrido se constató la diferencia de precios obliga a los ciudadanos a elegir entre la practicidad y la frescura, aunque ninguna opción da tregua al bolsillo.
En el súper: Un pavo congelado ronda entre los $79 y $124 pesos por kilo, mientras que los ahumados alcanzan los $149 y los premium hasta los $199. En el mercado: Los pavos vivos de 10 o 12 kilos traídos de Castamay se venden como piezas de lujo, oscilando entre $1,000 y $1,500 pesos por ejemplares grandes. Según los productores, el alto costo del alimento y los cuidados veterinarios impiden bajar los precios.
GAS Y COMPLEMENTOS DEVORAN PRESUPUESTO
Sin embargo, comprar el ave es solo el primer escalón. El verdadero golpe viene con los insumos para el relleno y la cocción, un gasto que termina por devorar el presupuesto. Irene Ríos, explicó que, aunque el achiote o las especias parecen baratas (15 o 20 pesos), la suma de carne molida de puerco ($230 el kilo y medio), verduras y condimentos eleva la cuenta rápidamente.
Por su parte, Tania Martínez prefiere la calidad del mercado, pero reconoce el impacto. “Yo prefiero gastar más en un pavo vivo, pero lo que cuesta aquí también es rellenarlo; entre la carne de puerco, la cebolla, el chile dulce y los condimentos, todo suma ya unos 2,500 pesos”.
“Es un mundo de cosas para cocinar. Solo de gas son entre 400 y 600 pesos para llenar el tanque. Entre ingredientes y acompañamientos, ya son casi 2,000 pesos sin contar botanas o refrescos”, relata Isabel Dzib, quien este año dependerá de los vales de su trabajo para amortiguar el golpe.
Para quienes buscan la experiencia completa, como Patricia Ferrer, el gasto no se detiene en el ave principal. “Fácil nos gastamos 3,000 pesos o más, porque además hacemos pierna mechada”. A esto se suman detalles que parecen menores, pero suman: charolas de aluminio de $45 pesos, el pan grande de $100 pesos que vende don Jorge Montero, y las bebidas “para empujar” la cena.
El golpe al bolsillo no sorprende a nadie. La mayoría coincide en que el gasto no cambió demasiado respecto al año pasado, la cuenta yarondaba los 2 mil a 3 mil pesos, pero el precio del gas y los ingredientes mantiene la aguja atorada arriba. La Navidad no baja sus estándares… y Campeche tampoco.
La cocina decembrina no solo huele a especias y mantequilla; también huele a economía doméstica exprimiéndose. Quien abra el horno este 24 abrirá, además, el bolsillo. El ritual permanece, aunque cueste cada vez un poco más, y la historia de cada cena sigue siendo el reflejo más nítido de cómo realmente vive la ciudad.

