CAMPECHE, CAMP. Tras los recientes operativos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en el estado, quedaron al descubierto las cicatrices del ecocidio detenido a tiempo. Esto desde manglares sepultados, selva arrasada, y con ello, el desplazamiento silencioso de la fauna hacia los espacios humanos.
La bióloga Dayna Miranda lo resume con precisión: “Muchas veces tarda años en recomponerse la zona afectada. Las especies terminan huyendo hacia comunidades cercanas, donde aumenta el conflicto con los humanos.”
Lo que parece solo una pérdida vegetal, en realidad desata una cadena de encuentros peligrosos entre el campo y la selva.
Reiteró que, aunque no hay cifra de rastros de jaguares o tapires en carreteras afectados, es un hecho que esto tiene un gran impacto Ese desplazamiento forzado es el eco más trágico de la deforestación. “Cuando el territorio se fragmenta, los animales buscan alimento y refugio donde pueden —añade Miranda—, y eso genera miedo, caza furtiva y persecución.”
EL CONFLICTO SILENCIOSO
La Laguna de Términos (Mangle Ahogado y Cimentación Criminal), es un área natural protegida, impacta a especies acuáticas y costeras como mamíferos acuáticos como el manatí y nutria, cocodrilo de pantano, tortugas, cigüeñas, espátula rosada, garzas y pato real. Mientras que en la vida marina se encuentra el camarón, ostión, jaiba, mojarras y robalo.
En la Selva Baja Espinosa (Herida Abierta en la Selva, Carretera 261), se dio la destrucción de 119 hectáreas de selva, lo que elimina el hábitat terrestre de grandes mamíferos y felinos que requieren vastos territorios. Esto desde el jaguar, ocelote, trigrillo, tapir, mono araña, especies y lagartos, así como tucanes y pericos.

