MÉXICO- En un esfuerz o s i n p r e c e d e n t e s p o r desmantelar las redes del crimen organizado que operan a ambos lados de la frontera, los gobiernos de México y Estados Unidos han iniciado conversaciones para construir una cárcel de súper máxima seguridad diseñada exclusivamente para albergar a los capos más peligrosos.
Este ambicioso proyecto, que propone una instalación única en su tipo en territorio mexicano, busca cortar de raíz la comunicación entre los líderes delictivos encarcelados y sus células activas, un problema que ha convertido a las prisiones en verdaderos centros de mando criminal.
La iniciativa, que cuenta con el respaldo y la asesoría técnica de Washington, podría marcar un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico y la inseguridad en la región.
El plan, que ha ganado adeptos tanto en Palacio Nacional como en la Casa Blanca, surge como respuesta a una realidad alarmante: las cárceles mexicanas, lejos de ser espacios de reclusión, se han transformado en nodos operativos del crimen organizado.
