MÉXICO.- En un movimiento que promete remecer las relaciones comerciales de América del Norte y más allá, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, anunció que los aranceles impuestos a México y Canadá, previstos como parte de la agenda económica del presidente Donald Trump, entrarán en vigor mañana martes.
Sin embargo, en un giro que mantiene en vilo a los mercados y a los gobiernos de los países afectados, Lutnick dejó claro que será el propio Trump quien, en las próximas horas, determine los niveles exactos de estas tarifas, añadiendo un matiz de incertidumbre a una medida ya de por sí controvertida.
El anuncio no llega solo. Trump, quien desde su regreso al poder ha reiterado su enfoque proteccionista bajo el lema “America First”, había adelantado días atrás su intención de imponer aranceles del 25% a las importaciones provenientes de México y Canadá a partir del 4 de marzo. Esta decisión, según fuentes cercanas a la Casa Blanca, responde a una estrategia más amplia que busca no solo reconfigurar el comercio internacional, sino también presionar a ambos vecinos del norte para que refuercen sus políticas en materia de seguridad fronteriza y control migratorio, temas que han sido bandera de la administración Trump desde su primera gestión.
Howard Lutnick fue cauto pero firme al abordar los detalles de la implementación. “Trump está pensando en este momento cómo exactamente quiere actuar con México y Canadá, y esa es una situación fluida”, señaló el secretario de Comercio, dejando entrever que las negociaciones de última hora podrían influir en el desenlace final.
“El martes habrá aranceles para México y Canadá. Exactamente cuáles son, vamos a dejar que el presidente y su equipo negocien”, agregó, subrayando la autoridad absoluta que Trump mantiene sobre esta política.
JAQUE COMERCIAL CON MÚLTIPLES FRENTES
Pero las miradas no solo están puestas en América del Norte. En el horizonte también se perfila un nuevo capítulo en la tensa relación comercial entre Estados Unidos y China. Lutnick confirmó que, como parte del mismo paquete de medidas, Trump planea elevar los aranceles a las importaciones chinas del actual 10% a un contundente 20%, una medida que también está programada para entrar en vigor el martes.
Este incremento, sin embargo, viene con una advertencia directa al gigante asiático: el ajuste podría evitarse si China toma acciones concretas y verificables para detener el flujo de fentanilo hacia territorio estadounidense, un problema que la administración Trump ha calificado como una “crisis de proporciones históricas”.
“El presidente ha sido claro en que no tolerará más excusas”, afirmó Lutnick, quien destacó que la lucha contra el tráfico de drogas es un pilar clave en la política exterior y doméstica de Trump. “Si China actúa, veremos qué pasa. Si no, el 20% será una realidad”, sentenció el secretario, dejando la pelota en el tejado de Pekín.