Relleno, basura y cárcamo apagado ‘ahogaron’ Atasta

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Construcciones, rellenos, basuras y la falta de diésel para el funcionamiento del cárcamo, inundaron a mil 600 habitantes y 30 comercios en la colonia Atasta de Serra, cuyo nivel alcanzó casi los dos metros de altura.

El agua les llegó sorpresivamente, no les dio tiempo de salvar ni al perico que se quedó en la mesa; "salimos con el agua al pecho y los niños en los hombros, no pudimos hacer nada, desde el balcón del vecino que nos dio alojo vimos cómo nuestra casa y nuestras propiedades eran rebasadas por el agua", narró a Grupo Cantón, doña Nicolasa Jiménez Jiménez.

Enclavados en el callejón Emilio Carranza, 15 de las 400 familias que resultaron afectadas en dicha colonia, vieron hundidos sus bienes y esperanzas bajo dos metros de agua, "fue algo histórico, aquí lo más que nos habíamos inundado era a 30 centímetros por encharcamiento, pero nunca a esta magnitud, que incluso la fuerza del agua derribó dos bardas, casi sepulta a una familia".

Con más afectación

"Las calles más afectadas es Emilio Carranza y Abasolo, en donde el nivel del agua alcanzó los dos metros, además se cayeron dos bardas y todas las familias perdieron todo sus enseres, otras calles, son Ignacio Gutiérrez, Usumacinta esquina con Niños Traviesos, El Zapotal, son las zonas más críticas…", explicó Carlos Rodríguez Montejo, delegado de la colonia Atasta de Serra.

Rodríguez Montejo destacó que lo que originó la inundación "fueron muchos factores, como el relleno del vaso regulador en el que se construyó un hotel que está sobre Ruiz Cortines, otro es que el cauce del drenaje, nos lo taparon por una construcción privada de una diputada, además de la basura; yo limpié varias rejillas y recolecté 12 bolsas grandes llenas de envases y cosas que la gente tira a la calle".

Llenan costales

El reloj marcaba las 10:30 de la noche, la lluvia no cesaba y el agua comenzaba a colarse por la rendija de la puerta, por lo que Aurora Arias y sus vecinos se dieron a la tarea de llenar costales con arena para proteger la entrada, alzaron sus enseres a 50 centímetros, pero fue en vano, pues el nivel de inundación alcanzó un metro 75 sobre la calle principal, Mariano Abasolo.

"Cuando vimos que después de dos horas el agua no se detenía y que subía con rapidez entre todos llenamos costales para ponerlos en la puerta y ganar tiempo para que pudiéramos subir nuestras cosas, pero fue en vano porque nosotros la subimos a 50 centímetros y el agua nos rebasó un metro con 25 centímetros, salimos nadando de aquí, no pudimos salvar ni los útiles escolares de las niñas, tengo dos en primaria y una en secundaria", comentó Aurora Arias.

Las calles enlodadas, con rejillas saturadas de basura, paredes marcadas con lodo, colchones, mesas, sillas, ropa, refrigeradores, estufas, televisores, microondas, y hasta camas apiladas en la banqueta, de inmediato remonta al paso de la gran inundación de 2007, es similar, pero 10 años después, en la colonia Atasta, donde 400 familias tuvieron pérdida total de su ropa y enseres domésticos.