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1 noviembre, 2026

Cuauhtémoc Cárdenas

nacional

DESPIDE AL CONSTRUCTOR DE LA DEMOCRACIA

CDMX El majestuoso vestíbulo del Palacio de Bellas Artes se transformó en altar de la memoria colectiva. El féretro de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, cubierto por la bandera tricolor y rodeado de lirios y coronas blancas enviadas por el Gobierno de México y la Secretaría de Cultura, llegó entre ovaciones, aplausos largos y gritos de “¡Viva Cárdenas!”.

Una banda interpretaba música de Michoacán, la tierra que siempre lo reclamó como hijo predilecto, mientras un gran retrato suyo presidía la escena con esa mirada serena y firme que lo caracterizó durante nueve décadas.

Después de cumplir una gira de trabajo por Zumpango, Estado de México, y Pachuca, Hidalgo, la presidenta Claudia Sheinbaum llegó al Palacio de Bellas Artes para participar en el homenaje de cuerpo presente a Cuauhtémoc Cárdenas.

Vestida de negro y en actitud solemne, fue recibida por los hijos del ingeniero y, junto a Lázaro Cárdenas Batel y la jefa de Gobierno Clara Brugada, montó guardia de honor frente al féretro cubierto con la bandera nacional.

En sus palabras, lo describió como “un hombre valiente” y propuso, si la familia lo autorizaba, que sus restos fueran trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres, dejando así el reconocimiento oficial de la Nación a quien fue uno de los pilares de la transición democrática mexicana.

SU HOMENAJE

Había fallecido la noche del miércoles 28 de octubre, a los 92 años, en la Ciudad de México. Tres veces candidato presidencial, fundador del PRD, primer jefe de Gobierno electo del entonces Distrito Federal y figura central de la lucha por la democracia tras el fraude de 1988, Cárdenas no necesitaba más títulos: era, simplemente, el ingeniero que enseñó a México que la dignidad no se negocia.

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Sus hijos —Lázaro, Cuauhtémoc y Camila Cárdenas Batel— montaron la primera guardia de honor. Con manos firmes colocaron otra bandera sobre el ataúd de su padre. El silencio se hizo denso, casi tangible.

Ciudadanos, políticos de distintas generaciones, funcionarios y antiguos compañeros de lucha desfilaron para rendirle tributo. Algunos levantaban el puño; otros, simplemente, bajaban la cabeza. El recinto que ha despedido a artistas, escritores y creadores abría sus puertas, de manera excepcional, a un político cuya trayectoria había transformado la vida pública del país.

Por la tarde, después de una gira por Zumpango y Pachuca, llegó la presidenta Claudia Sheinbaum.

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