MÉXICO– La historia política de México tiene nombres que no se borran con el paso del tiempo. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano es uno de ellos.
Su trayectoria quedó ligada a una de las etapas más decisivas de la lucha por la democracia, cuando millones de mexicanos exigieron un cambio político y cuestionaron las reglas de un sistema que durante décadas concentró el poder.
La presidenta Claudia Sheinbaum expresó su pesar por el fallecimiento del ingeniero y reconoció la trascendencia del movimiento democrático que encabezó en 1988.
Su mensaje no fue solamente una despedida personal: puso sobre la mesa la memoria de una lucha que transformó la relación de la ciudadanía con el poder y contribuyó a abrir nuevos espacios para la participación política.
1988: MARCÓ A MÉXICO
La candidatura presidencial de Cárdenas representó un punto de inflexión.
En torno a ella se congregaron sectores sociales, organizaciones y ciudadanos que reclamaban una alternativa política. La controvertida elección de aquel año quedó grabada en la memoria nacional por las acusaciones de irregularidades, la interrupción del sistema de cómputo y la profunda desconfianza que rodeó sus resultados.
Sheinbaum sostuvo que Cárdenas debió haber sido reconocido como presidente, una valoración que refleja la persistencia de las controversias históricas sobre aquella elección.