CDMX. – La consejera presidenta provisional del INE, Blanca Cruz, confirmó lo que en los pasillos del instituto ya se rumoraba como una purga inminente: tras la salida de Guadalupe Taddei, otros tres funcionarios de primer nivel presentaron su renuncia.
Los caídos son: Iliana Hernández Gómez, la ex secretaria ejecutiva del Instituto Electoral de Oaxaca que en 2024 asignó 32 millones a Corporativo Zeg, empresa hermana de Cajas Graf, y que luego Taddei premió incorporándola a la Unidad Técnica de Igualdad de Género del INE.
Así como José Alberto Pérez de Acha, pieza clave en el entramado jurídico-administrativo del taddeísmo.
Y Mario Burciaga, responsable del área de Recursos Materiales y Servicios, el hombre que controla las compras y las licitaciones millonarias. Burciaga fue identificado entre los asistentes al brindis privado de diciembre pasado por la adjudicación del contrato de mil 173 millones de pesos para la producción de la credencial de elector a favor de Cosmocolor, festejo organizado por el propio contratista Alfredo Hernández Casillas.
La salida de los tres no es casual. Ocurre en medio de la tormenta perfecta que tiró a Taddei: la Auditoría Superior de la Federación investiga irregularidades por 514 millones de pesos en contratos otorgados a empresas de José Alfredo Hernández Casillas, la UIF tiene congeladas las cuentas de Cajas Graf y Corporativo Zeg, y la lista de choferes fantasma con poderes legales de las empresas proveedoras sigue creciendo.
Con la renuncia de Taddei y la caída de sus tres alfiles, se cierra el primer capítulo del escándalo más grande del INE en una década y se abre la era de Blanca Cruz, la poblana que tiene 4 semanas para demostrar que puede rescatar la elección federal de 2027 de entre los escombros de los contratos amañados.