CAMPECHE, CAMP. El Centro Histórico de Campeche volvió a ser ese punto de encuentro donde no cabe ni un alma más. Durante estos días de fiesta y tradición por el Mes de la Campechanidad, hordas de turistas —tanto nacionales como extranjeros— abarrotaron las calles amuralladas para devorarse con la mirada (y con las cámaras) una ciudad que despierta fascinación a cada paso. El beneficio no es solo para la vista, sino para el ambiente festivo que se respira de esquina a esquina, demostrando que la cultura e identidad campechana siguen siendo un imán irresistible para cualquiera que ponga un pie en el estado.
El espectáculo visual comenzó apenas se cruza hacia la Plaza de la República, donde un cielo festivo repleto de banderines de colores recibe a los viajeros que, atónitos, detienen el paso para capturar la foto perfecta de fachadas y balcones coloniales.