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23 octubre, 2026

Candados

Campeche

Candados y barrotes contra profanadores

CAMPECHE, CAMP. Entre senderos resbalosos por el verdín, botellas de plástico vacías y montones de huesos apilados en esquinas anónimas, las familias de la Villa de Pomuch han tenido que asumir el costo del olvido oficial. Ante la nula respuesta del municipio de Hecelchakán para dar mantenimiento y brindar seguridad al cementerio local, los pobladores han desembolsado entre mil y 5 mil pesos de su propio bolsillo para blindar las tumbas de sus seres queridos con barrotes, rejas, cristales y candados gruesos.

La consigna es una sola: evitar que personas sin escrúpulos profanen el eterno descanso de quienes ya se fueron. El problema central radica en la vulnerabilidad extrema del camposanto. Pese a que el predio solo cuenta con tres accesos formales, sus colindancias con lotes baldíos abandonados convierten al lugar en una coladera por donde cualquiera puede colarse a cualquier hora de la noche.

La indignación ciudadana alcanzó su punto crítico tras el hallazgo recurrente de nichos forzados, rejas abiertas y candados trozados, hallazgos que encendieron las alarmas sobre el saqueo de osamentas. Esta amenaza constante obligó a los deudos a costear no solo la seguridad privada de sus fosas, sino también la pintura y el enlosado que las autoridades municipales omiten por completo.

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