CDMX.- Durante 2025, el Gobierno de México detectó un desbalance de 8 mil 824 millones de litros de combustibles vendidos sin origen declarado en facturas, equivalentes a 61 mil 700 millones de pesos anuales. Es combustible que se cobró al consumidor, pero que nunca se compró legalmente, nunca se importó y nunca pagó impuestos.
Así lo reveló la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, al presentar la nueva estrategia contra el comercio ilícito. El hallazgo es irreversible: son facturas ya cerradas del ejercicio fiscal 2025, que ya no pueden ser modificadas.
CORAZÓN DEL FRAUDE
La evaluación de la información es contundente. El 72% de ese huachicol fiscal no está en las gasolineras, está en un eslabón que casi nadie veía: la comercialización. Son intermediarios, muchos sin infraestructura, sin pipas ni tanques, que recirculaban combustible ilícito, facturaban sin permiso y vendían más de lo que compraban. El segundo foco es el expendio final, con 13% del desbalance.
La cadena es larga y opaca: inicia con solo 17 importadores, pasa por comercializadores, transporte y almacenamiento, distribución y termina en 14 mil 587 gasolineras. Ahí se perdía la trazabilidad.
CAZA DIGITAL
Para cerrar ese hoyo, el gobierno articuló a 16 entidades y creó lo que no existía: un Centro de Análisis de Datos de Combustibles y una Plataforma Unificada para el Monitoreo de Combustibles.
Es un sistema espía operado con la Agencia de Transformación Digital que cruza en tiempo real datos operativos, regulatorios, fiscales y de seguridad, más monitoreo GPS de cada autotanque. Cada litro es rastreado desde que entra al país hasta que se vende.
El mensaje de González Escobar fue directo: ahora saben exactamente qué importador, qué comercializador y qué gasolinera vende sin origen. Las empresas tendrán que rendir cuentas y ponerse al corriente con el SAT. Y desde 2026, cualquier operación irregular se detecta de inmediato.
CONTRAATAQUE DE PEMEX
En la misma conferencia, el director general de Pemex, Juan Carlos Carpio Fragoso, presentó la otra cara de la moneda: los resultados que, según el gobierno, hacen posible ese control.