CAMPECHE, CAMP. Transitar por la Calle 8 de Samulá se ha vuelto un dolor de cabeza diario y una auténtica prueba de fuego para los conductores. Lo que antes eran simples baches, hoy parecen auténticos cráteres que avanzan sin freno, dejando la vía completamente despedazada. La molestia entre los vecinos es más que evidente, pues aseguran que la zona está en un abandono total por parte de las autoridades municipales.
Por si el pavimento destrozado no fuera suficiente, a la jugada se le suma la constante acumulación de aguas jabonosas que salen de los domicilios. Quienes andan en motocicleta son los que más la sufren, ya que dicen que deben pasar a vuelta de rueda y con el Jesús en la boca para evitar resbalar en el encharcamiento o terminar volados en uno de los hoyancos, esquivando golpes en sus unidades.
La indignación aumenta al ver las montañas de concreto levantado que quedaron amontonadas en varios tramos de la calle. Los colonos señalan que esta situación dejó al descubierto el material de pésima calidad con el que trabajó el Ayuntamiento, pues bastaron un par de lluvias y el paso del agua corriente para que el trabajo “hecho a la carrera” terminara deshaciéndose como mazapán.
El panorama se pone aún más feo cuando hacen su aparición las unidades de carga pesada. Los colonos comentan que el paso de estos camiones le da la estocada final al golpeado asfalto, haciendo que la vía se deteriore más rápido y provocando que los vehículos grandes se ladeen peligrosamente al caer en los agujeros, lo que mantiene en alerta a todos por el miedo a una volcadura.
Cansados de sortear hoyos y lidiar con el tiradero de agua, las familias del rumbo piden que las autoridades le entren en serio al problema y reparen la calle de punta a punta. Aseguran que la zona ya no aguanta más parches ni remiendos improvisados, por lo que exigen una solución definitiva antes de que la combinación de grietas, peso y jabón termine provocando un accidente grave.