CAMPECHE.- En entrevista para Campeche Hoy, Jorge Alberto Euán Velásquez, de 57 años de edad, originario de Pomuch, Hecelchakán, Campeche, compartió la historia de un oficio que ha formado parte de su familia durante varias generaciones: la elaboración artesanal de globos metálicos utilizados para guardar y conservar el pan.
Su trabajo representa la continuidad de una tradición que aprendió desde pequeño, al observar las labores que realizaban su abuelo y su padre, quienes dedicaron buena parte de su vida a transformar la lámina en diferentes utensilios de uso cotidiano.
Euán Velásquez explicó que su abuelo fue uno de los precursores de este oficio en su familia y posteriormente transmitió sus conocimientos a su padre, quien llegó a desempeñar esta actividad durante casi 40 años.
Durante su infancia y juventud, Jorge creció rodeado de herramientas, láminas y trabajos artesanales, aunque inicialmente no se dedicaba directamente a fabricar los globos para pan, sino a reparar trastes, cambiar fondos y elaborar moldes.
Con el paso de los años, las panaderías de Pomuch comenzaron a solicitar a su padre globos de mayor tamaño para almacenar el pan, lo que permitió que esta tradición se mantuviera vigente y que Jorge conociera de cerca la elaboración de estas piezas.
UNA HERENCIA QUE SE TRANSFORMA EN EMPRENDIMIENTO
Fue hace aproximadamente seis años cuando Jorge decidió comenzar a elaborar sus propios globos pequeños para pan, inspirado también en los elementos tradicionales del folclor campechano y en la importancia de conservar las costumbres locales.
Al principio, su producción era limitada y se enfocaba principalmente en la venta local, por lo que elaboraba las piezas de acuerdo con los pedidos que recibía y con el tiempo disponible después de cumplir con sus otras responsabilidades.
Sin embargo, al darse cuenta de que sus productos podían llegar a más personas, decidió utilizar las redes sociales para mostrar su trabajo y ofrecer sus creaciones a un público más amplio.
El artesano destacó que la difusión es fundamental para dar a conocer este tipo de productos, pues permite que más personas identifiquen el valor de los utensilios tradicionales y se interesen en adquirirlos.
Actualmente, sus globos para pan se elaboran de manera individual, cuidando cada detalle del proceso, desde el corte de la lámina hasta la colocación de las piezas que dan forma y acabado al recipiente.
LÁMINA, MARTILLO Y PACIENCIA
Respecto a los materiales que utiliza, Jorge Alberto explicó que consigue principalmente la lámina galvanizada en Calquiní y Mérida, donde también adquiere otros insumos necesarios para fabricar globos y moldes especiales.
Además de la lámina galvanizada, señaló que en ocasiones trabaja con aluminio, particularmente cuando los clientes solicitan moldes para pan u otras piezas con características específicas.
Una de las particularidades de su oficio es que no depende de maquinaria industrial para fabricar sus productos. Por el contrario, utiliza herramientas básicas como martillos, pinzas y otros instrumentos que le permiten moldear manualmente cada pieza.
El proceso comienza con el corte de la lámina y la preparación de los empates. Posteriormente, realiza marcas que le sirven como guía para golpear cuidadosamente el material y formar los canales sobresalientes que caracterizan al globo.
Después, corta los fondos, coloca las orejas y prepara la tapa, antes de realizar los últimos ajustes para conseguir un acabado adecuado. Cada etapa requiere precisión y paciencia, ya que los detalles se trabajan manualmente.
EL VALOR DEL TRABAJO HECHO A MANO
Sobre el tiempo que necesita para terminar una pieza, el artesano explicó que puede elaborar un globo en una jornada de trabajo, aunque esto depende del tamaño y de los detalles que requiera el producto.
Jorge combina esta actividad con su labor como maestro, por lo que trabaja en la elaboración de los globos principalmente por las tardes, después de cumplir con su horario laboral, que generalmente comprende de las ocho de la mañana a la una de la tarde.
Al regresar a casa, después de almorzar, dedica varias horas a continuar con el oficio familiar. Aunque reconoce que podría producir una mayor cantidad con maquinaria especializada, prefiere mantener el proceso artesanal que aprendió de sus antepasados.
En cuanto a los precios, explicó que los globos de 17 centímetros tienen un costo de 280 pesos, mientras que los modelos de 20 centímetros se comercializan en 350 pesos, ya con su acabado.
Las piezas de 25 centímetros tienen un precio de 450 pesos, mientras que los modelos de 30 centímetros alcanzan los 520 pesos. Estos costos consideran tanto los materiales utilizados como la mano de obra necesaria para su elaboración.
Jorge Alberto Euán Velásquez continúa trabajando poco a poco, atendiendo los pedidos y buscando que sus productos sean accesibles para quienes desean conservar el pan en recipientes tradicionales. Con su esfuerzo, mantiene viva una herencia familiar y demuestra que los oficios artesanales todavía tienen un lugar importante en la vida cotidiana de Campeche.