CAMPECHE, CAMP. Lo que pasó en la escuela preparatoria Víctor Montejo Godoy dejó a todos con un muy mal sabor de boca, pero también dejó clara una cosa, la tecnología no es el problema, sino quién y para qué la usa. Tras el escándalo con las fotos manipuladas de varias alumnas, los chavos decidieron no quedarse callados. Ellos piensan que la IA llegó para aligerarnos la vida académica —para resolver dudas de álgebra, entenderle a la física o armar mejores investigaciones— y no para andar lastimando ni fregando a los demás.
Por eso, coinciden en que ya hace falta meterle freno y control a este asunto en las escuelas. Ellos señalan que no se trata de prohibir por prohibir celulares o tabletas, sino de regular el uso de estas aplicaciones para que solo se abran con fines escolares. Además, piden que los profes no estén solo enfocados en el pizarrón, sino que le echen un ojo a lo que pasa en los pasillos y en los teléfonos, detectando a tiempo a quienes usan la tecnología para molestar.
Pero los jóvenes no le echan toda la culpa a la escuela; ellos tienen claro que la educación empieza en la casa. Comentan que muchos agarran la IA por pura diversión o por “chiste” cuando están en su cuarto porque nadie los supervisa. Para ellos, de nada sirve que en el colegio les pongan reglas si en la casa los padres no les enseñan a usar el internet con respeto y responsabilidad.
En cuanto a las sanciones, la postura de los alumnos es directa, hay que dejar de hacerse de la vista gorda. Ellos dicen que usar la imagen de alguien para humillarlo no es ningún juego, es violencia digital, y por lo tanto se tiene que castigar severamente. Piensan que, si no hay consecuencias reales desde ahorita, a varios se les va a hacer fácil seguir usando estas herramientas para hacerle daño a quien sea.
Al final, la comunidad estudiantil lo resume de forma muy clara: la IA ha mejorado un buen y hoy nos facilita las tareas como nunca antes, pero si no le ponemos ética, nos estamos equivocando feo. Ellos sostienen que la tecnología debe ser para construir, para aprender y para salir adelante juntos, demostrando que la inteligencia artificial se hizo para estudiar, no para andar haciendo el mal.