El fenómeno de El Niño, que ya se ha consolidado con una fuerza excepcional, pone a México en la primera línea de impactos climáticos severos. Según el más reciente boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el evento alcanzará una intensidad “muy fuerte” en los próximos meses y sus efectos se prolongarán hasta bien entrado 2027.
Para el territorio mexicano esto se traduce en un panorama de alto riesgo: posibles sequías intensas y déficit de lluvias en el sur y sureste del país, lluvias por encima de lo normal e inundaciones en el norte, y temperaturas anormalmente altas en casi todo el territorio.
MÉXICO EN LA PRIMERA LÍNEA DE IMPACTO
En el sur y sureste —regiones clave para la agricultura y el abasto de agua— un El Niño de esta magnitud suele asociarse con condiciones más secas, lo que eleva el peligro de sequía agrícola, estrés hídrico y afectaciones a cultivos como el maíz, el café y la caña de azúcar.
En contraste, el norte del país podría enfrentar inviernos más húmedos, con mayor probabilidad de lluvias intensas, crecidas de ríos y daños por inundaciones. A esto se suma el calor extremo, que agrava la evaporación, reduce la disponibilidad de agua y pone presión sobre la salud pública, la energía y los ecosistemas.
La OMM advierte que, aunque la intensidad del fenómeno no determina por sí sola la gravedad de los impactos en cada región, las condiciones oceánicas actuales —con anomalías de temperatura de la superficie del mar que ya superan los +2.0 °C y en algunos periodos llegan a +2.6 °C en el Pacífico ecuatorial— y el calor subsuperficial excepcional (más de 8 °C por encima de lo normal en zonas profundas) favorecen una respuesta atmosférica intensa.
Para el trimestre septiembre-noviembre de 2026, los pronósticos globales ya anticipan temperaturas superiores a lo normal en casi todas las zonas terrestres y patrones de precipitación coherentes con un fuerte El Niño.
DEL TERRITORIO MEXICANO AL RESTO DEL PLANETA
Lo que ocurre en México es solo una parte de un cuadro global de riesgo elevado. La OMM señala que la probabilidad de que El Niño persista hasta febrero de 2027 es prácticamente del ciento por ciento, la afirmación más categórica emitida jamás en estos boletines.