MÉXICO- Más de 4 millones 178 mil 276 micro empresa que hoy sostienen la economía del país viven bajo el yugo de la tramitología, y otros 315 mil millones de pesos ya han sido inyectados en créditos para rescatarlos. Con esa cifra como punto de partida, el gobierno federal presentó en la Mañanera del Pueblo el plan de simplificación más agresivo de la historia para micro, pequeñas y medianas empresas, un combo de SAT, IMSS, Trabajo y NAFIN que busca que el negocio se dedique a vender y no a hacer filas.
El titular del SAT, Antonio Martínez Dagnino, reveló que el límite de ingresos para personas físicas y micronegocios sube de 3.5 a 5 millones de pesos, y para el sector primario el ingreso exento de ISR pasa de 900 mil a 1 millón. Para empresas, el tope se dispara de 35 a 50 millones.
Pero lo sensacional es el IVA: se acaba la pesadilla de la contabilidad para recuperar centavos. Ahora podrán optar por pagar una tasa fija del 7 por ciento, que es el promedio real que pagan, y liquidar ISR e IVA en una sola declaración trimestral, con opción a pagos a plazos sin ser expulsados al régimen general.
Además, se duplican las tasas de depreciación para equipo de cómputo y autos. Con esto esperan sumar 1.6 millones de contribuyentes más al padrón de 254 mil 278 medianas empresas. Por su parte, Zoé Robledo desde el IMSS, donde hay 665 mil registros patronales de hasta 10 trabajadores.
El alta de una nueva microempresa exigía 80 campos de información; ahora serán solo 14 gracias a la interconexión con el RFC del SAT. En noviembre estará listo el pago integrado SAT-IMSS en un solo portal, algo nunca visto.
Se simplifican altas, bajas y cambios de salario sin intermediarios ni subdelegaciones, se elimina la declaración anual de prima de riesgo en febrero y la Tarjeta de Identificación Patronal ahora es cien por ciento digital por Buzón IMSS.
La reactivación de un registro que tardaba hasta 3 meses ahora será homologada y exprés, y desde octubre el formato de pago desglosará trabajador por trabajador. El broche de oro: un año sin fiscalización, con acompañamiento virtual y telefónico para que cumplir sea más fácil que evadir.