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8 septiembre, 2026

LOS FARÍAS

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GUARDABAN “LOS FARÍAS” BIENES CLASIFICADOS: FGR

CDMX.- No era un contrabandista aislado. Era una estructura de poder enquistada en aduanas, puertos y la propia Secretaría de Marina, informó la titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Ernestina Godoy.

Explicó que realizaron un cateó en la Ciudad de México en una bodega propiedad del vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, procesado por huachicol fiscal, donde aseguró armas sin registro, expedientes de altos mandos de la Marina y documentos de seguridad nacional clasificados como reservados y confidenciales.

El inmueble concentraba la evidencia del nivel de poder e infiltración de la red de la banda de “Los Primos”.

CATEO QUE DESTAPÓ LA ESTRUCTURA

En el interior no solo había objetos de lujo. Los agentes localizaron listas completas de aduanas marítimas, expedientes de personal naval, documentación de seguridad nacional y armas sin el debido registro. Era el archivo de control de la organización.

EL PODER PARA NOMBRAR Y ASCENDER EN MARINA Y ADUANAS

A través de un mensaje por video, la titular de la FGR, Ernestina Godoy, informó que tanto Manuel Roberto como su hermano Fernando Farías Laguna —también preso por este delito— usaban su influencia en la Secretaría de Marina para realizar nombramientos y ascensos, no solo en esa institución, sino también en la Administración General de Aduanas.

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Ambos aseguraban, según datos de prueba que ya valoran jueces, la capacidad total de importación, traslado, almacenamiento y distribución del hidrocarburo ingresado de forma ilícita.

PRIMER GOLPE DE 10 MILLONES DE LITROS

La investigación se remonta a 2024, cuando el entonces secretario de Marina, almirante Rafael Ojeda, denunció ante el exfiscal Alejandro Gertz Manero posibles actividades ilícitas de integrantes de la propia institución naval.

El primer golpe visible fue el aseguramiento de un buque con 10 millones de litros de diésel en Altamira, Tamaulipas. Ese decomiso, lejos de cerrar el caso, abrió la puerta al entramado mayor que hoy se persigue en Tamaulipas, Baja California, Colima, Sonora y la Ciudad de México.

RUTA TEXAS-MÉXICO

La forma de operar era sistemática. Los buques zarpaban principalmente desde Texas cargados de hidrocarburo que se declaraba falsamente como aceite o aditivo para alterar su tratamiento fiscal.

Servidores públicos y agentes aduanales coludidos cobraban por cada embarque que dejaban pasar. Las inspecciones eran simuladas: muestreos superficiales, aprobación de volúmenes manipulados y maniobras para liberar el producto sin revisión. Incluso se programaban calendarios de arribo para desactivar cámaras y borrar el registro de las descargas.

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Ya en tierra, el combustible se distribuía mediante tres empresas legalmente constituidas, mientras una red de empresas fachada y triangulaciones financieras le daba apariencia de legalidad a los ingresos.

CICLO COMPLETO

Para la Fiscal, el caso demuestra que el fenómeno evolucionó: “El huachicol no empieza en el ducto ni termina cuando el combustible cruza una garita. El verdadero desafío está en la red que permite que un producto ilícito entre a la economía formal y circule como si fuera legal. Esa red no es casual ni improvisada”.

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