CAMPECHE, CAMP. En los juzgados de Campeche, la justicia para el campo no se detuvo por falta de pruebas ni por códigos legales complejos, sino por la ausencia de una persona, un intérprete certificado. Mientras el expediente por disputas de terrenos donde viven y trabajan comunidades menonitas que hablan alemán permanece guardado en un cajón a la espera de traducción, las familias involucradas aguardan en un limbo legal que paraliza sus decisiones de siembra, inversión y certeza patrimonial.
Ante la paralización de los trámites, el diputado local Miguel Ángel Pool Alpuche urgió desde la tribuna del Congreso del Estado a fortalecer las capacidades operativas de los juzgados locales para garantizar que la falta de insumos de asistencia, como los traductores, no vuelva a frenar la resolución de litigios agrícolas.
La suspensión de las audiencias recientes puso al descubierto una brecha técnica en la atención legal para minorías lingüísticas en la entidad. Sin la presencia de un facilitador del idioma, los actos judiciales quedan legalmente inhabilitados para evitar violaciones al debido proceso, extendiendo la incertidumbre entre los promoventes que buscan acreditar legalmente sus parcelas.
EL CAMPO NO PUEDE ESPERAR
Las comunidades se organizan territorialmente en más de 50 campos o asentamientos distribuidos principalmente en el norte y sur del estado. En Hopelchén, el 15% de la población es menonita, poco más de 6,000 son menonitas distribuidos en al menos 10 comunidades, concentrados en Nuevo Progreso, siendo la comunidad más grande, El Temporal, Nuevo Durango, La Nueva Trinidad, Las Flores, Las Palmas, Santa Rosa, Santa Fe, La Estrella, y La Esperanza.
Luego le siguen los menonitas de Hecelchakán, destacando comunidades como Yalnón con una población de 1, 400 habitantes. Y Escárcega y Candelaria entre 150 a 300, donde en los últimos años se ha registrado una expansión y migración constante de familias hacia estas zonas del sur del estado en busca de nuevas extensiones de tierras para la agricultura intensiva y la ganadería.
“No es posible que por la falta de un traductor o de alguien que ayude con estos temas se tenga que detener un proceso.