CDMX. Con un traje morado impecable, Claudia Sheinbaum cruzó el umbral del Patio de Honor de Palacio Nacional bajo una lluvia de aplausos, sonrisas y saludos efusivos.
Más de 300 invitados, gobernadores, ministros, militares, empresarios, académicos y funcionarios, esperaban el Segundo Informe de Gobierno de la Presidenta.
En primera fila, sin embargo, la imagen más cercana y humana la completaban Jesús María Tarriba, su esposo, y Annie Pardo Cemo, su madre.
En medio del protocolo rígido asomaba el rostro familiar de una ceremonia pensada no sólo para exhibir resultados, sino también para demostrar fuerza y cohesión.
Desde una hora antes, Palacio Nacional se había transformado en un hervidero de encuentros.
Apretones de manos, confidencias al oído, sonrisas calculadas para la foto y abrazos entre gobernadores y funcionarios llenaban el espacio.
Mara Lezama, de Quintana Roo, se ubicó entre los mandatarios más cercanos al frente, junto a Clara Brugada, Delfina Gómez, Layda Sansores y Marina del Pilar.
No faltaron los titulares de Seguridad: Rosa Icela Rodríguez, Ricardo Trevilla y Raymundo Pedro Morales Ángeles. A pocos metros, el presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar Ortiz, rodeado de ministros del renovado máximo tribunal.
Por instantes, la política abrió paso a la cultura, la academia y el deporte. Entre trajes oscuros destacó la silueta de la corredora rarámuri Lorena Ramírez, el músico Horacio Franco, Paco Ignacio Taibo II y los rectores Leonardo Lomelí y Arturo Reyes Sandoval.
El momento de mayor carga emocional llegó al final. Sheinbaum interrumpió por unos segundos el torrente de cifras y pidió un aplauso para todo su gabinete.
Luego agradeció la presencia de gobernadoras y gobernadores. Los aplausos se multiplicaron; reaparecieron las sonrisas, las miradas de complicidad y los gestos de respaldo.
Fue entonces cuando llegó el mensaje político más claro: “Que nadie se equivoque, aquí no hay divisiones. Aquí no hay rompimiento”, lanzó la Presidenta. Frente a ella, su equipo cerró filas. El Patio de Honor respondió con una ovación.
Al terminar el discurso, el protocolo volvió a mezclarse con los afectos: saludos, abrazos y felicitaciones rodearon a Sheinbaum mientras funcionarios y mandatarios se acercaban a ella. Todavía faltaba la imagen final. “¡Viva México!”, gritaron desde el estrado.
“¡Viva México!”, contestó con fuerza el Patio de Honor.
Las primeras notas del Himno Nacional empezaron a sonar. Familia, gabinete, gobernadores y representantes de los poderes permanecieron juntos.
La fotografía de cierre habló tanto como el propio Informe: Claudia Sheinbaum salió rodeada de los suyos y con la 4T cerrando filas, sin fisuras, en torno a su Presidenta.