CAMPECHE, CAMP. Por tan solo menos de 50 pesos, un regalo colorido, suave y llamativo puede convertirse en el pase directo al hospital. Los famosos juguetes “squishy” —esas figuras esponjosas y gelatinosas que han abarrotado tiendas de chinos, supers y hasta apps como Temu o Shein— esconden una amenaza real detrás de su fachada inofensiva. Debajo de sus formas de personajes, comidita o figuras con brillantina, se oculta una bomba de sustancias químicas no reguladas, solventes e incluso agentes cancerígenos que amenazan la salud de niños.
Aunque el squishy original nació como un artículo antiestrés seguro, su éxito masivo abrió la puerta a un voraz mercado negro de imitaciones baratas que carecen de cualquier control de calidad. Al respecto, el doctor Luis Fernando Hernández advirtió sobre la composición y manipulación de estos artículos, señalando que la clave está en el riesgo de exposición a sustancias nocivas cuando los productos nocumplen con las normas mínimas de fabricación.
Las consecuencias van desde reacciones alérgicas severas y urticaria hasta riesgos de intoxicación e irritación grave si el fluido llega a ingerirse por accidente. Por lo que lanzó un llamado de alerta a las familias para evitar la compra de estos artículos importados que no detallan sus ingredientes ni su fabricante, pues muchas de estas réplicas se utilizan materiales como espuma de poliuretano y pueden liberar distintos compuestos orgánicos volátiles (VOCs) y diversas aminas.
EL PELIGRO SIGUE EN LAS TIENDAS
Asimismo, sobre la diferencia entre los productos originales y los de imitación, el médico subrayó la importancia de mantener un criterio objetivo. “Los productos piratas o de procedencia desconocida generan una preocupación mayor porque carecen de trazabilidad, etiquetado confiable y controles verificables de fabricación, pero tampoco sería correcto asegurar que todos los originales son completamente inocuos”, puntualizó el doctor Fernando.
A pesar del riesgo latente, en la entidad por fortuna no se han registrado casos y en México la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) no ha emitido ninguna alerta oficial ni ha ordenado el retiro del mercado de estos productos, por lo que se siguen vendiendo por miles en cualquier esquina. La alarma, sin embargo, ya suena con fuerza al otro lado del mundo.
La Oficina de Seguridad y Normas de Productos del Reino Unido (OPSS) ordenó retirar de emergencia un lote del Squeezy Dumpling —el codiciado juguete en forma de empanada china dentro de una vaporera, que es justamente el más clonado en el comercio informal— tras confirmar que la superficie del producto contenía altos niveles de benceno.
Esta situación revive el fantasma de la crisis de los “Yoyos Locos” a inicios de los años 2000, aquel juguete de goma que terminó prohibido en México, España y E.U. por estar impregnado de tolueno, otro químico tóxico que daña la salud. Ante la falta de revisiones y operativos en los comercios, la prevención queda totalmente en manos de los padres de familia, por lo que, si el juguete huele a gasolina, a solvente o despide un aroma químico penetrante, no es un juguete seguro, es un riesgo.