CDMX.– Una vez más, la derecha iracunda muestra su verdadero rostro. En lugar de actuar con responsabilidad de Estado ante las delicadas negociaciones del T-MEC, Kenia López Rabadán y su partido prefieren filtrar veneno, generar desconfianza y augurar fracasos. Mientras los equipos negociadores de México y Estados Unidos trabajan en la Secretaría de Economía para defender la soberanía nacional, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados opta por recordar aranceles a Canadá, declaraciones de la DEA y supuestos espías rusos, todo envuelto en un falso “deseo de éxito” que nadie cree.
Bajo la máscara de un tibio “hago votos para que haya buenas noticias”, lo que realmente hace López Rabadán es abonar a la narrativa de un gobierno debilitado, vulnerable y al borde del colapso. ¿Esa es su forma de apoyar a México? No. Es la clásica puñalada por la espalda de la oposición conservadora: sonreír para la foto mientras clavan el cuchillo.

