CAMPECHE, CAMP. Vivir con el temor constante de ser asaltado por exconvictos o sufrir la mordedura de una víbora es la cruda realidad que enfrentan las familias de la colonia Lázaro Cárdenas. La total omisión del Ayuntamiento ante un terreno baldío convertido en selva urbana ha transformado las banquetas en una zona de peligro inminente. Hoy, los colonos se ven obligados a caminar con el miedo a flor de piel ante la complacencia de las autoridades, quienes han decidido ignorar los reportes mientras el foco de infección e inseguridad sigue creciendo en la comunidad.
La mayor alerta entre los habitantes radica en que este espacio abandonado se ha convertido en el refugio perfecto para la delincuencia organizada local. Los afectados señalan con encubierto temor que tienen perfectamente identificados a los asaltantes, tratándose presuntamente de personas que acaban de salir del penal de Kobén y que han encontrado en este lote el sitio ideal para esconderse. Quienes viven en los alrededores advierten con urgencia que es vital la intervención de las autoridades en este “nido de delincuentes” antes de que ocurra una tragedia que lamentar.
A pie de calle, la vida cotidiana se ha vuelto un calvario de movilidad y peligro biológico, agravado porque la calle carece por completo de pavimento. Las familias denuncian con frustración que es imposible caminar libremente, pues tienen que subir el cerro sorteando profundos huecos y piedras sueltas debido a que la acera está totalmente invadida por la maleza densa. Esta situación obliga a los peatones a realizar malabares en el terreno accidentado, exponiéndose a caídas graves o a ser acechados desde la oscuridad por los criminales que aprovechan la falta de alumbrado.
La desesperación aumenta con el pronóstico del clima, ya que los colonos expresan su profunda preocupación a nte el incremento de las lluvias para los próximos días, lo que convertirá el camino de piedras y tierra en un lodazal intransitable. El temor no es infundado: el agua estancada en las zanjas y el crecimiento desmedido de la hierba ya están atrayendo animales ponzoñosos. Los habitantes alertan que las serpientes han comenzado a merodear el área, sin embargo, el Ayuntamiento brilla por su ausencia.

