CDMX. En un anuncio que marca un antes y un después en la historia ambiental de México, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un ambicioso programa de restauración integral para sanear los tres ríos más contaminados y emblemáticos del territorio nacional. Ya no más ríos convertidos en cloacas: el gobierno federal inicia una ofensiva frontal para devolverles la vida.
Los tres ríos prioritarios son el Atoyac, que recorre Tlaxcala y Puebla; el Tula, que atraviesa Hidalgo y parte del Estado de México; y el sistema Lerma-Santiago, uno de los más extensos del país con mil 360 kilómetros, que cruza seis entidades y abastece a más de 21.4 millones de personas. Juntos representan una deuda histórica que el actual gobierno ha decidido pagar.
La estrategia va más allá de simplemente limpiar el cauce. Se trata de una restauración integral de cuenca que incluye infraestructura de saneamiento, restauración ecológica, reforestación de riberas, ordenamiento territorial, vigilancia estricta y participación ciudadana.
Se pasa de la infraestructura gris a soluciones basadas en la naturaleza, como humedales y revegetación, que resultan más baratas y sostenibles. Todas las instituciones del sector ambiental trabajan de manera coordinada, reuniéndose cada mes para ejecutar acciones conjuntas.
COMPROMISO PRESIDENCIAL
Alicia Bárcena presentó el programa como un compromiso presidencial y mostró como símbolo de esperanza la imagen de un jaguar captado con cámaras trampa en el río Tula, prueba de que la vida silvestre comienza a regresar. El diagnóstico fue elaborado tras caminar más de 340 kilómetros, muestrear 322 sitios con la participación de seis mil personas y detectar miles de descargas irregulares y tiraderos clandestinos. Los ríos habían sido tratados durante años como simples basureros.
El plan tiene cuatro metas claras: mejorar la calidad del agua, restaurar los ecosistemas, prevenir inundaciones y reconectar a la población con sus ríos. Entre los avances destacan la construcción y rehabilitación de decenas de plantas de tratamiento, la colocación de colectores, clausuras a industrias contaminantes, la restauración de miles de hectáreas y la creación de nueve nuevos parques públicos.
Solo en jornadas de limpieza han participado más de 40 mil ciudadanos, recolectando miles de toneladas de basura. La inversión del sector ambiental supera los 20 mil millones de pesos para el sexenio.

