CDMX. Estados Unidos, México, metales, TMEC y comercio forman hoy una misma ecuación: ante la primera revisión anual del tratado, Washington necesita mantener abierta la relación comercial con su vecino del sur porque su estrategia industrial, su seguridad económica y su plan para controlar minerales críticos dependen también del acceso a recursos mexicanos, de acuerdo con el análisis “Una Política de Estado hacia la Casa Blanca” del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM.
José Ignacio Martínez Cortés, profesor del Centro de Relaciones Internacionales de la UNAM y coordinador de LACEN, plantea que México llega a esta etapa con margen para redefinir su trato con la Casa Blanca. Su argumento central es que el país no debe responder tema por tema a la agenda de Washington, sino articular una política de Estado que vincule comercio, seguridad nacional, narcotráfico, migración, cambio climático, ciberseguridad, desarrollo humano, gobernanza y crecimiento sostenible.
El estudio ubica uno de los puntos de mayor presión en los minerales críticos y las tierras raras. Estos materiales son básicos para robótica, baterías, dispositivos autónomos, microelectrónica, cibernética, pantallas, autos híbridos y eléctricos, turbinas eólicas, dispositivos médicos y sistemas militares como motores de aviones de combate, misiles guiados, satélites y redes de comunicación.
Las tierras raras abarcan 17 metales. El análisis precisa que incluyen a los lantánidos: cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio, además de escandio, itrio y lantano.
El documento agrega que estos elementos se dividen en tierras raras ligeras y pesadas según su peso atómico y su posición en la tabla periódica. También señala que China construyó un sistema industrial completo en exploración, minería, fundición, procesamiento y uso de estos materiales, por lo que hoy lidera reservas, producción y exportación.

