MÉXICO.- El sueño se siente más real que nunca. Después de cuatro partidos invictos y, sobre todo, imbatibles, México ha roto una maldición de 40 años sin ganar en fase eliminatoria y se planta en los octavos de final del mundial 2026 como uno de los equipos más sólidos del torneo.
Este domingo, en el estadio Azteca, el tri recibirá a Inglaterra con la posibilidad concreta de hacer algo que solo se ha soñado: llegar al sexto partido y, quién sabe, mucho más. La defensa mexicana ha sido, hasta ahora, la mejor del Mundial.
Cero goles encajados en cuatro encuentros. Un muro infranqueable que tiene como último bastión a un portero, Raúl Rangel, transmite una seguridad que contagia a todo el equipo.
Esa solidez atrás permite soñar en grande, porque un equipo que no recibe goles siempre tiene opciones de ganar.
Inglaterra, en cambio, llegó a este cruce sufriendo. Tuvo que remar contra corriente ante Congo (República Democrática del Congo), donde Harry Kane apareció como salvador con un doblete en la recta final para evitar una humillación histórica.
Los ingleses no convencen. Lescostó y mostraron fisuras que un México concentrado y motivado puede explotar.
FACTOR AZTECA
El escenario no podría ser más favorable. El partido se disputará en el coloso de Santa Úrsula, estadio mítico que ya ha sido testigo de gestas inolvidables y que ahora, con más de 80 mil hinchas vestidos de verde, se convertirá en un fortín.
México jugará como local en todos los sentidos. Los ingleses, mientras tanto, tendrán apenas unas horas para aclimatarse a la altitud de la Ciudad de México.
Eso no es detalle: es una ventaja enorme que el cuerpo técnico mexicano sabe aprovechar.
QUIÉNES DEFINIRÁN EL DUELO
Del lado inglés llegan nombres de clase mundial: Harry Kane, el capitán goleador que siempre aparece en los momentos clave; Jude Bellingham, un mediocampista dinámico, potente y con llegada que marca la diferencia en cualquier cancha; Bukayo Saka, desequilibrante por la banda.