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30 junio, 2026

Ángel de la Independencia

nacional

EL REINO DE PASIÓN TRICOLOR

La estrecha relación entre el Ángel de la Independencia y los triunfos de la Selección Mexicana no obedece a ningún decreto gubernamental ni a planes de logística urbana.

Esta icónica costumbre, que hoy en día parece una regla no escrita para los fanáticos de todas las edades y estratos sociales, se gestó de forma totalmente genuina hace más de cinco décadas.

El punto de partida exacto se registró durante las acciones de la Copa del Mundo de 1970, el primer certamen mundialista organizado en suelo nacional, donde la afición local experimentó por primera vez la necesidad de volcar su alegría de los estadios hacia las calles de la capital.

LAS DOS VERSIONES

De acuerdo con las investigaciones de especialistas e historiadores deportivos como Carlos Calderón Cardoso, la fecha clave de esta tradición fue el 7 de junio de 1970, día en que México aplastó cuatro goles por cero al representativo de El Salvador.

Al concluir el partido, un pequeño grupo de hinchas caminó hacia el monumento, arrastrando a cientos de ciudadanos para entonar el Himno Nacional.

Existe otra versión muy difundida que sitúa el origen unos días antes, cuando una multitud llevó una serenata al capitán Gustavo El Halcón Peña en las afueras de su hotel tras vencer a Bélgica.

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EXTENSIÓN DE LA CANCHA

En la presente edición de la Copa del Mundo 2026, el coloso de Reforma ha vuelto a lucir sus mejores galas como la extensión natural del terreno de juego.

Las primeras dos victorias consecutivas de la escuadra dirigida por Javier Aguirre, consistentes en el debut de dos goles por cero sobre Sudáfrica y el posterior triunfo de uno por cero ante Corea del Sur, provocaron oleadas inmediatas de banderas y cánticos en los alrededores de la estructura.

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