CAMPECHE, CAMP. La incertidumbre se ha instalado en las oficinas de la Comisión Estatal de Desarrollo de Suelo y Vivienda, pero, sobre todo, en los corazones de cientos de familias campechanas. Lo que debería ser pronto el inicio de una vida propia para las más de 300 familias seleccionadas para este programa de “Viviendas del Bienestar” en el complejo habitacional “Tamarindos” se ha convertido en una pesadilla de trámites y sellos de clausura impuestos por el Ayuntamiento de Campeche.
La alcaldesa Biby Rabelo ha intentado justificar esta parálisis asegurando que la clausura “no es un tema que se haya clausurado porque sí”, escudándose en oficios vecinales y en las recientes lluvias para sostener su decisión. Sin embargo, su discurso, que enfatiza la necesidad de muros de contención y estudios técnicos, se percibe como una serie de trabas administrativas que dilatan intencionalmente la obra.
Al señalar que “la zona de por sí está inundada prácticamente todo el tiempo”, la administración municipal parece más interesada en encontrar pretextos para bloquear el proyecto que en colaborar para solucionar las deficiencias técnicas de manera expedita. Mientras tanto, olvida que muchos campechanos siguen a la espera, atrapadas en un limbo donde su derecho a un patrimonio parece haber quedado relegado a segundo plano frente a una disputa administrativa.
MANO DURA… A CONVENIENCIA
Aunque la presidenta dice proteger a los vecinos de posibles inundaciones, pero en la práctica, ha dejado a toda una comunidad a la deriva. Resulta irónico y cuestionable que la administración se muestre tan celosa y rigurosa con la infraestructura de un proyecto nuevo, mientras la ciudad que ella gobierna padece un descuido crónico: calles destrozadas por baches, un sistema de alumbrado público deficiente y fallas constantes en los servicios básicos que los ciudadanos sufren cada día.
Hoy la construcción de 303 departamentos se encuentra bajo llave, impidiendo que el desarrollo avance en su primera etapa.