CAMPECHE.— El residente técnico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en Campeche, Rafael Chan Antillón, en entrevista para Campeche Hoy, informó que la primera llegada de polvo del Sahara a la Península de Yucatán durante este año se registró entre el 3 y el 7 de junio, de acuerdo con reportes emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional.
Señaló que el organismo federal emitió un aviso especial para dar seguimiento a este fenómeno atmosférico, destacando que el 3 de junio fue el día en que se presentó la mayor concentración de partículas provenientes del desierto africano sobre la región.
Explicó que la presencia de este polvo es un evento recurrente que se registra cada año y que suele observarse principalmente durante los meses de junio y julio, cuando las condiciones atmosféricas favorecen su desplazamiento desde África hasta el continente americano.
El especialista indicó que estas masas de aire cargadas con partículas de arena recorren miles de kilómetros impulsadas por corrientes de viento que cruzan el océano Atlántico, llegando primero al Caribe y posteriormente a la Península de Yucatán.
TRAVESÍA DESDE ÁFRICA
Chan Antillón detalló que el polvo se origina en el desierto del Sahara, donde los fuertes vientos levantan grandes cantidades de sedimentos que permanecen suspendidos en la atmósfera durante varios días hasta alcanzar territorio mexicano.
Añadió que, una vez en la región, las partículas pueden continuar su recorrido hacia otras zonas del país e incluso alcanzar áreas del norte del continente, dependiendo de la intensidad y dirección de las corrientes de aire.
Entre los efectos más visibles del fenómeno se encuentra la modificación de la tonalidad del cielo, especialmente durante los atardeceres, cuando las partículas suspendidas generan colores más intensos y rojizos en el horizonte.
Destacó que además de ofrecer paisajes llamativos, la presencia del polvo del Sahara puede contribuir temporalmente a una disminución en la formación de lluvias, por lo que las autoridades meteorológicas mantienen un monitoreo constante de su evolución sobre la región.