CAMPECHE, CAMP. Esquivar un bache en Campeche ya era un deporte de alto riesgo; hoy, con las lluvias torrenciales encima, se ha convertido en una ruleta rusa para peatones y motociclistas. Las zanjas abiertas por las obras del Ayuntamiento, invisibles bajo el agua y carentes de señalización adecuada, están transformando las calles de la capital en auténticas trampas urbanas. Ante el aumento de accidentes viciosos, la exigencia de una vigilancia permanente ha escalado hasta el nivel estatal.
La advertencia llegó durante la transmisión del Martes del Jaguar. Ahí, la gobernadora Layda Sansores lanzó un fuerte llamado a las autoridades municipales de Campeche para que asuman la responsabilidad de resguardar estas zonas de riesgo antes de que ocurra una desgracia humana, confirmando que la falta de previsión ya está cobrando facturas en los bolsillos de los campechanos.
“Hemos tenido varios accidentes porque llueve y si los de la obra y si el Ayuntamiento no vigila y se los pedimos muy respetuosamente, pero creo que sí hay que estar todos atentos porque ya se han dañado varios coches hasta ahora no hay nada, ninguna pérdida humana que lamentar, pero sí hay pérdidas”, advirtió la mandataria de manera directa.
El problema radica en la nula supervisión en los tramos donde la Comuna realiza reparaciones. Cuando el agua sube, los señalamientos improvisados flotan o desaparecen, dejando huecos profundos completamente ocultos para quienes viajan en dos o cuatro ruedas y se enfrentan al peligro al salir a trabajar o regresar a casa bajo la tormenta.
La tensión por quién debe resolver las crisis urbanas y de protección civil también afloró. Sansores recordó de manera tajante que, de acuerdo con el marco legal, los ayuntamientos son los primeros respondientes obligados a atender las emergencias y los estragos de las precipitaciones en sus demarcaciones.