CAMPECHE, CAMP. La calma de un lunes rutinario y soleado en el Caribe y el Golfo de México se quebró en un instante. Un potente terremoto de magnitud 6.1 con epicentro en el extremo occidental de Cuba sacudió la región poco después del mediodía, extendiendo su onda expansiva a lo largo de cientos de kilómetros.
El sismo no solo provocó el pánico y la evacuación inmediata de miles de personas en La Habana y Pinar del Río, sino que encendió las alarmas en la Península de Yucatán, lo que llegó a percibirse en el sur de Estados Unidos, reactivando el temor global tras el devastador terremoto de 7.8 que apenas ayer golpeó a Filipinas.
A nivel local, el susto se tradujo en escenas de desalojo masivo. En la capital, la tranquilidad se interrumpió abruptamente cuando los burócratas y ciudadanos que se encontraban en el Centro Histórico sintieron el leve pero prolongado balanceo de la tierra. Esto provocó en el barrio de Santa Ana que un frondoso tronco colapsara sobre un auto estacionado.
EL IMPACTO SALIÓ DE CUBA
El fenómeno se vivió con distintas intensidades, pero con la misma incertidumbre. Mientras el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmaba que el origen del sismo se ubicó a solo 10 kilómetros de profundidad frente a las costas cubanas, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) reportó réplicas y percepciones locales en México:
Cancún y Playa del Carmen: El sismo se percibió con una magnitud local de 4.2, sorprendiendo a turistas y locales en zonas habitacionales y complejos hoteleros, quienes abandonaron momentáneamente los inmuebles.
Ticul, Yucatán: La sacudida también se registró con intensidad de 4.2 grados a las 10:05 de la mañana, generando una intensa movilización de ciudadanos confundidos por un fenómeno poco común en la zona.