CAMPECHE, CAMP. En el tablero del transporte público estatal, las reglas no miden a todos con la misma vara. La Agencia Reguladora del Transporte (Artec) confirmó una paradoja que redefine el negocio de la movilidad local, los taxistas tradicionales tienen “permiso libre” para utilizar aplicaciones digitales como “indrive” o “didi” como herramientas para captar más clientes e impulsar sus viajes sin temor a recibir sanción alguna.
En contraste, un conductor particular que intente operar bajo la misma plataforma se enfrenta al decomiso de su auto y a multas monumentales que alcanzan los 100 mil pesos. Eduardo Zubieta, titular del Artec, fue tajante al negar que haya posibles castigos a taxistas que “cruzan la línea” hacia el terreno digital.
LA ARTEC NO PUEDE NEGARSE
Para la autoridad, el uso de la tecnología no es el delito; el problema es quién está detrás del volante. “El taxista paga una concesión. Ellos están… yo los regulo, están capacitados, tienen antidoping, pagan el seguro. Si ellos usan tecnología para el mercado, Artec no puede negarse a ello”, sentenció el funcionario, dejando claro que el Estado no tiene herramientas ni intenciones de frenar la modernización del gremio tradicional.
Para los taxistas, la decisión representa un ganar-ganar, conservan el monopolio de los sitios y las calles, y al mismo tiempo devoran el mercado digital que las aplicaciones crearon en la entidad, usándolas como un trampolín para asegurar un flujo constante de pasajeros.
Mientras el chofer con concesión puede abrir la aplicación en su teléfono sin consecuencias, un conductor de InDrive opera en la clandestinidad y bajo un riesgo financiero brutal. Zubieta recordó que las sanciones para los vehículos particulares no regulados van de los 50 mil a los 100 mil pesos.