Noruega está de regreso en la máxima cita del fútbol tras casi tres décadas de ausencia.
El combinado nórdico selló una clasificación histórica en las eliminatorias europeas tras protagonizar un duelo directo y electrizante contra Italia, a la que goleó de local y terminó mandando al repechaje gracias a una contundencia implacable en la diferencia de gol.
Por la jerarquía de sus individualidades y su reciente solidez colectiva, los vikingos llegan a Norteamérica 2026 con aspiraciones legítimas de superar la fase de grupos y meterse, como mínimo, en los octavos de final.
GRANDES FIGURAS
La propuesta futbolística del equipo aprovecha al máximo la imponente estatura y la gran capacidad aeróbica de sus jugadores.
Bajo la dirección táctica de Ståle Solbakken, Noruega despliega un fútbol vertical y de transiciones rápidas que no depende de la posesión estéril del balón, sino de una presión alta y sincronizada para asfixiar la salida rival.
Este sistema encuentra su arma más letal en la potencia de Alexander Sørloth (Atlético de Madrid) y, por supuesto, en la presencia de Erling Haaland (Manchester City), un auténtico imán para el juego aéreo y los espacios abiertos.
HISTORIAL
La historia marca que Noruega ha tenido un bajo perfil en las Copas del Mundo — con dos Octavos.