CDMX – En un momento en que el orden internacional enfrenta tensiones crecientes, México se posiciona como un ejemplo para el mundo al demostrar que es posible lograr un desarrollo económico sólido sin renunciar a los principios de justicia social, soberanía y cooperación respetuosa entre naciones, afirmó la presidenta Claudia Sheinbam, durante la cumbre México-Unión Europea
El país vive una transformación profunda basada en pilares claros: prosperidad compartida, libertad, justicia social, democracia, soberanía y cooperación internacional. Una visión que demuestra que el desarrollo solo tiene sentido cuando es sustentable y se traduce en bienestar real para los pueblos.
Durante la recepción de la Unión Europea, México reafirmó su convicción de que vive un momento histórico en su relación con el bloque europeo. “México ha decidido mirar hacia el mundo entero con dignidad, con fortaleza y con la confianza de quien sabe quién es y hacia dónde va”, se destacó.
Tres nuevos acuerdos firmados entre México y la Unión Europea van más allá de lo comercial. Representan la consolidación de una relación estratégica basada en el respeto mutuo, la igualdad entre naciones y la construcción de un futuro común. Estos instrumentos buscan ampliar el intercambio comercial con complementariedad, fortalecer cadenas productivas, generar inversiones y crear empleos dignos y bien remunerados.
La Unión Europea anunció además un fondo para fortalecer el Plan México, gesto que fue agradecido por el gobierno mexicano como una clara muestra de cooperación para el desarrollo entre regiones.
MÉXICO, SOCIO ESTRATÉGICO CLAVE
México ofrece a Europa ventajas extraordinarias: ubicación geográfica privilegiada, infraestructura en expansión, estabilidad macroeconómica, fuerza laboral joven y capacitada, y una capacidad industrial en crecimiento. Pero sobre todo, cuenta con un pueblo creativo, trabajador y comprometido con la prosperidad compartida.
Sectores clave como energías limpias, electromovilidad, industria farmacéutica, agroindustria sostenible, movilidad, innovación científica, inteligencia artificial y desarrollo tecnológico serán prioritarios en esta nueva etapa de colaboración.
El acuerdo también fortalece la cooperación en materia educativa, científica, cultural y ambiental, abriendo puertas a estudiantes, investigadores y universidades de ambos lados del Atlántico.
MODELO CON ROSTRO HUMANO
Las autoridades mexicanas enfatizaron que este entendimiento representa una forma distinta de integración económica: una que respeta las soberanías, tiene responsabilidad ambiental y compromiso social.
“Queremos que el comercio no beneficie solo a unos cuantos, sino que llegue a las comunidades, a las cooperativas, a los productores del campo, a los jóvenes emprendedores y a quienes históricamente habían quedado excluidos del desarrollo”, señalaron.
En tiempos complejos a nivel internacional, México reafirma su vocación de actuar como puente entre regiones, culturas y economías, manteniendo su identidad como nación libre, democrática y profundamente humanista.
México no solo es una economía dinámica y sólida: es una civilización milenaria que, desde su diversidad cultural y la fuerza de su gente, demuestra al mundo que otro modelo de desarrollo es posible.