CDMX.- La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) asestó un duro golpe a una de las redes de contrabando de hidrocarburos más sofisticadas que operaba entre Estados Unidos y México. José Antonio Cortés Huerta, alias “El Titán” quien fue detenido en Nuevo León antier y señalado como uno de los principales operadores de esta estructura criminal ligada al Cártel del Noreste.
El secretario Omar García Harfuch informó este martes en la conferencia matutina que “El Titán” fue capturado el pasado domingo 10 de mayo durante un operativo coordinado entre la Secretaría de Marina (SEMAR) y la Fiscalía General de la República (FGR), que incluyó cuatro cateos simultáneos en Nuevo León, específicamente en la colonia Portal del Huajuco, en el área metropolitana de Monterrey.
LAVANDERÍA DE DINERO
Según Harfuch, Cortés Huerta es líder de una célula delictiva dedicada al contrabando y comercialización ilegal de hidrocarburos provenientes de Estados Unidos, utilizando empresas fachada, documentación falsa y mecanismos financieros para blanquear recursos de procedencia ilícita.
Esta detención forma parte de las investigaciones derivadas del aseguramiento del buque Challenge Procyon en Tamaulipas, uno de los decomisos más importantes de los últimos meses, con alrededor de 10 millones de litros de diésel ingresados de forma ilegal.
DE FISICOCULTURISTA A PRESUNTO HUACHICOLERO
Junto a “El Titán” fue detenida una mujer identificada como Rosario Flores Alemán. Durante los cateos, las autoridades aseguraron armas de fuego, dosis de droga, vehículos de lujo, dinero en efectivo, computadoras y, de manera insólita, siete tigres que se encontraban en una de las propiedades vinculadas al detenido.
José Antonio Cortés Huerta, de 39 años, era una figura conocida en el mundo del fisicoculturismo en Nuevo León. Pasó de competir en gimnasios regiomontanos y mantener una vida pública en redes sociales a convertirse en objetivo prioritario de las autoridades federales por su presunta cercanía con Roberto Blanco Cantú, alias “El Señor de los Buques”, señalado como uno de los principales cerebros del huachicol fiscal.
Harfuch destacó que los inmuebles intervenidos están directamente relacionados con la estructura que introducía combustible de forma ilegal desde Estados Unidos para su posterior comercialización en México, evadiendo impuestos y generando millonarias ganancias ilícitas.