CDMX.- Mientras Isabel Díaz Ayuso, la líder de la ultraderecha española, paseaba por México durante diez días codeándose con la oposición, la presidenta Claudia Sheinbaum le respondió con claridad y firmeza: México ya no acepta lecciones de quienes desprecian a los pobres y siguen añorando la Conquista.
Sheinbaum fue contundente al describir a Ayuso como representante de la “derecha, derecha, derecha” de España. Recordó sus declaraciones más polémicas: cuestionar los programas de bienestar con la frase “¿cómo se le va a regalar dinero a la gente?” y defender a Hernán Cortés argumentando que los indígenas “necesitaban civilizarse”. Palabras que revelan un pensamiento retrógrado, colonialista y profundamente clasista.
La presidenta dejó claro que México es un país libre y que nadie le cierra las puertas a Ayuso ni a nadie. Sin embargo, también tiene derecho —y obligación— de debatir las ideas que promueve. “Nosotros no le cerramos la puerta a nadie, pero es importante saber qué dice”, sentenció Sheinbaum.
Lo más revelador del mensaje presidencial es que la visita de Ayuso sirvió para mostrar con crudeza la verdadera cara de la oposición mexicana.