CAMPECHE, CAMP. Mientras las familias campechanas hacen malabares con el presupuesto mensual, una cifra comienza a ganar terreno en los 13 municipios: 100 mil. Esa es la meta de beneficiarios que “Leche para el Bienestar” (antes Liconsa) pretende alcanzar para el año 2030, lo que significa duplicar los 49 mil derechohabientes que hoy ya recogen su dotación diaria.
Ante esto, el titular Abid Moo Cruz, reiteró que el gancho es irresistible para cualquier bolsillos pues 2 litros les cuesta tan solo 15 pesos. Esto es un gran beneficio para campechanos, ya que el mismo producto supera los 50 pesos por la misma cantidad, por ello el programa no solo busca nutrir, sino rescatar la economía doméstica de las zonas más vulnerables.
Para que la meta de los 100 mil no se quede en papel, la logística ya opera a tope. Actualmente, existen 249 puntos de expedición o lecherías distribuidas estratégicamente.
No importa si es en la zona urbana de la capital o en la comunidad más apartada de Calakmul; la instrucción es que el producto llegue con una concentración superior al 99% y reforzado con vitaminas.
“No es solo un programa de asistencia, es una red que ya cubre el 100% de los municipios. El objetivo es que nadie que necesite este subsidio se quede fuera por falta de un punto de venta cercano”, destacan las autoridades del organismo.
A diferencia de otros apoyos que se cierran por temporadas, el registro para obtener la tarjeta de Leche para el Bienestar se mantiene activo todo el año. La apuesta es agresiva porque la infraestructura ya está puesta, los más de 240 expendios son la base sobre la cual se cimentará el crecimiento de los próximos años.
El reto para el 2030 no es solo administrativo, es social. Con una planta pasteurizadora en camino y centros de acopio modernizados, Campeche se prepara para que la leche de “alta calidad” deje de ser una excepción y se convierta en la norma en la mesa de 100 mil ciudadanos.

