CIUDAD DEL CARMEN.- La emblemática escultura de la “Stella Maris”, uno de los símbolos más importantes de identidad y fe en la región, ha comenzado a recibir una intervención profunda tras registrar signos evidentes de corrosión y deterioro en su estructura. Ubicada en las aguas de la Laguna de Términos, la obra de bronce enfrenta condiciones climáticas extremas que han afectado tanto su pátina original como los sistemas de iluminación del mirador. Estas labores forman parte de un plan de rescate de espacios públicos que busca devolver el esplendor a este hito turístico y religioso.
El proceso técnico incluye una limpieza especializada para remover capas de óxido y depósitos minerales acumulados por la humedad del mar. Equipos de restauración trabajan en el sellado de la aleación metálica para protegerla de la erosión futura, asegurando que los detalles artísticos de la obra del escultor Sergio Peraza permanezcan intactos. Además del tratamiento a la figura monumental, se contempla la rehabilitación de la base de concreto y las barandillas de seguridad que rodean el área de visita, las cuales presentaban daños estructurales por el constante oleaje.
Un componente clave del mantenimiento es la modernización del sistema eléctrico y decorativo del monumento, que durante meses operó de manera parcial. La renovación incluye la instalación de luminarias de tecnología LED de alta resistencia, diseñadas para soportar la salinidad y mejorar la visibilidad nocturna del santuario marítimo. Según el cronograma de obra, estas mejoras no solo garantizan la seguridad de los feligreses y visitantes que acuden diariamente al malecón, sino que reactivan el atractivo visual de la zona en beneficio del comercio local.
Para las autoridades, esta intervención es una respuesta directa a las peticiones ciudadanas que exigían la conservación de la “Estrella del Mar”. Se espera que, una vez concluidos los trabajos, se establezca un calendario de revisiones preventivas para evitar que el monumento recaiga en el abandono. Con esta acción, se reafirma el compromiso de proteger el patrimonio cultural y fortalecer el turismo en la isla, asegurando que la figura de 12 metros de altura continúe custodiando el horizonte carmelita por muchas décadas más.

