San Francisco de Campeche, Camp. La fe se volvió el centro de la despedida en la parroquia de San Juan Bautista Tlacoatzintepec, Oaxaca. El obispo electo de Campeche, José Alberto González Juárez, celebró una de sus últimas misas con un mensaje contundente “el verdadero cristianismo se demuestra en la acción cotidiana, no solo en el rito”.
Con la autoridad de quien conoce el camino pastoral, González Juárez dirigió un mensaje firme a la comunidad reunida. Ante un templo lleno y atento, llamó a reflexionar sobre la vivencia de la fe. “No todo el que está bautizado tiene una fe viva; a veces recibimos el bautismo como algo sagrado, pero no siempre se traduce en una vida coherente con él”.
En su homilía, el obispo electo de Campeche también abordó el tema del miedo como una realidad humana y espiritual. Recordó la experiencia de los discípulos tras la muerte de Jesús: “Por miedo se encerraron, se aislaron… estaban en medio de su tristeza y de su culpa”.
MUNICIPIOS CUENTAN LAS HORAS
Lejos de descuidar sus labores pastorales por la inminente mudanza, González Juárez ha mantenido una agenda intensa. Tlacoatzintepec es solo una de las escalas en un recorrido que ha abarcado diversas parroquias de Oaxaca en los últimos días. “Agradecemos de corazón su vocación. Gracias por enseñarnos a caminar con esperanza”, expresó el padre Miguel Ángel, reflejando el sentir de un pueblo que ve partir a un guía que nunca se alejó del territorio.
Pero mientras en Oaxaca las velas se apagan con nostalgia, en el sur de México la emoción es eléctrica. El fervor se ha trasladado a las redes sociales y a las plazas públicas de Campeche, donde desde la Parroquia de San Joaquín en Palizada hasta la parroquia San Juan Bautista comunidad de Dzitbalchén, la consigna es la misma pues ya cuentan los segundos.
“Faltan 9 días para recibir a nuestro nuevo pastor”. La expectación por la llegada de González Juárez no es solo institucional; es la esperanza de un pueblo que, tras escuchar sus palabras en Oaxaca, sabe que recibirá a un hombre que no teme ensuciarse los zapatos para llevar un mensaje de paz.

