MÉXICO.- Fue un minuto de puro terror el que rompió la magia milenaria de Teotihuacán. Durante la conferencia de “La Mañanera del Pueblo” los asistentes, la mayoría especialistas en materia marcial o policial, comentaron que alrededor de las 11:20 horas del pasado lunes, mientras cientos de turistas disfrutaban del sol y la grandeza de las pirámides, un hombre subió en silencio a la Pirámide de la Luna y, sin mediar palabra, abrió fuego contra la multitud desprevenida. Gritos, corridas y el eco de los disparos transformaron en segundos un lugar de asombro en un escenario de pesadilla.
Minutos después llegaron elementos de la Guardia Nacional. El agresor los recibió a tiros. En un operativo relámpago que involucró a fuerzas federales, estatales y municipales, el sitio fue asegurado en minutos.
El atacante resultó herido en una pierna con la finalidad de neutralizarlo y, poco después, decidió quitarse la vida.
Autoridades informaron que el atacante, identificado como Julio César Jasso Ramírez y originario de Tlapa, Guerrero, portaba más de 50 cartuchos y había adquirido el arma por 40 mil pesos.
La investigación preliminar apunta a un trastorno mental como causa principal del ataque, aunque también se encontraron escritos y una imagen generada con inteligencia artificial en la que aparecía junto a los autores de la masacre de Columbine, ocurrida exactamente 27 años antes.
Vestía una playera con la frase “Disconnect and self destruct” y, según reportes preliminares, mostraba admiración por figuras como Adolf Hitler.
Las autoridades lo describen como un posible caso “copycat” con un claro patrón psicopático, aunque por el momento descartan un móvil ideológico claro y organizado.

