CAMPECHE, CAMP. Durante décadas, Campeche fue la “gallina de los huevos de oro” del petróleo mexicano, pero sus habitantes enfrentaron carencias en servicios básicos. Hoy, la gobernadora Layda Sansores plantea un cambio de enfoque, sin dejar de lado el sector energético, la apuesta es fortalecer el campo y producir lo que se consume, con el objetivo de reducir la dependencia de importaciones.
Uno de los ejes de esta estrategia es la puesta en marcha de una fábrica pasteurizadora que, de acuerdo con la mandataria, es la más moderna del país. Este proyecto forma parte del “Plan Campeche”, orientado a recuperar la vocación ganadera y agrícola del estado. A la par, se contempla una inversión de mil millones de pesos destinada a caminos sacacosechas y maquinaria, con la intención de facilitar la salida de la producción del campo.
En materia de seguridad, Sansores destacó un crecimiento significativo en la fuerza policial, que pasó de 80 a mil 800 elementos. Señaló que el estado se mantiene entre los tres más seguros del país, resultado —dijo— de la estrategia implementada y del fortalecimiento institucional, que incluye nuevas instalaciones como el complejo denominado “Ciudad Segura”.
Dentro de este rubro, subrayó el programa Zazil, enfocado en la atención a mujeres víctimas de violencia. El esquema contempla visitas periódicas de una mujer policía a los domicilios, como medida preventiva ante situaciones donde no siempre se formaliza una denuncia.
En cuanto a infraestructura, la gobernadora reconoció rezagos históricos en servicios básicos, pese a la riqueza petrolera del estado. En respuesta, informó sobre la instalación de dos campos fotovoltaicos en Champotón y Ciudad del Carmen, así como la próxima inauguración de un gasoducto en diciembre, con el que se busca garantizar el suministro energético y atraer inversiones.
Sansores sostuvo que estos proyectos forman parte de un intento por diversificar la economía estatal y detonar el desarrollo, sin perder de vista las vocaciones productivas del campo y el turismo. En ese contexto, Campeche busca reconfigurar su crecimiento más allá del petróleo, con la expectativa de traducir estos cambios en mejores condiciones de vida para su población.
Con la mira puesta en diciembre para la llegada del gas natural y la reactivación de un campo que alguna vez fue potencia, el estado está avanzando y demostrando que la verdadera soberanía no está en los grandes pozos petroleros, sino en la capacidad de asegurar que cada familia tenga luz en su hogar, seguridad en su puerta y comida producida en su propia tierra.

