CAMPECHE, CAMP. El regreso a clases tras Semana Santa no solo marcó el fin del descanso, devolvió de golpe el caos a las calles. Más de 350 mil estudiantes de nivel básico y 17 mil 332 docentes volvieron este lunes a las aulas y, con ellos, regresaron el tráfico pesado, el transporte saturado y las prisas desde antes del amanecer.
Desde temprana hora, padres de familia reactivaron la rutina, uniformes planchados al último minuto, lunch armados a contrarreloj y ajustes en horarios laborales para alcanzar a dejar a los menores en la escuela. Afuera de los planteles, la escena fue la misma en distintos puntos, filas de autos, calles bloqueadas parcialmente y grupos de niños y adultos esperando el timbre de entrada.
En medio del movimiento, las postales fueron contrastantes, niños sonrientes por reencontrarse con amigos, otros aún con sueño evidente, y algunos más llegando tarde, con el ritmo de vacaciones todavía encima. También reaparecieron los vendedores ambulantes a las afueras de los planteles, aprovechando la alta afluencia para ofrecer desayunos rápidos.
El impacto no se limitó a las escuelas. Las vialidades principales volvieron a congestionarse, los autobuses circularon a máxima capacidad y los tiempos de traslado aumentaron. Elementos de seguridad hicieron presencia para ordenar el flujo vehicular y apoyar en el cruce de estudiantes, en un intento por contener el desorden típico de estos días.
Pero la normalidad será breve. A pesar de que el ciclo se retoma, el calendario marca nuevos descansos en puertax el 24 de abril por Consejo Técnico, el 30 por el Día del Niño, el 1 de mayo por el Día del Trabajo y el 5 de mayo. Es decir, el ritmo escolar apenas se estabiliza cuando ya asoman nuevas pausas.
Así, el regreso a clases deja una constantex más que un simple retorno a las aulas, es un recordatorio de cómo el calendario escolar impacta directamente en la dinámica diaria de miles de familias y en el pulso de la ciudad.

