NUNKINÍ.- Con más de 40 años de experiencia, Emilio Acnal, mejor conocido como Don Chanoc, se ha convertido en uno de los principales guardianes de la tradición del Caballero de Fuego en la comunidad de Nunkiní, en el municipio de Calkiní.
Esta práctica, que forma parte de las festividades locales, fue heredada por su padre, quien durante años se encargó de su elaboración, hasta que tras su fallecimiento, Don Chanoc asumió la responsabilidad de continuar con el legado familiar.
Desde entonces, no solo ha mantenido viva la tradición, sino que también ha comenzado a transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones, preparando a sus hijos para que continúen con esta importante labor cultural.
Explicó que la elaboración del Caballero de Fuego es un proceso que requiere dedicación y precisión, ya que se utilizan diversos materiales como pólvora, bejuco, alambre y una base de madera donde se estructura la figura.
Detalló que, aunque el armado puede tomar entre tres y cuatro horas, en menos de medio día logra concluir la construcción completa del caballero, listo para ser utilizado en las celebraciones.
Uno de los aspectos más representativos de esta tradición es la creencia en las bendiciones que el Caballero de Fuego otorga a quienes le hacen peticiones, ya que, según los pobladores, cumple deseos y favores solicitados con fe.
Como muestra de agradecimiento, las personas suelen ofrecerle prendas de vestir, por lo que actualmente el caballero cuenta con múltiples cambios, entre ellos pantalones, camisas y sombreros, que simbolizan las promesas cumplidas.
Don Chanoc destacó que todas estas ofrendas forman parte del ritual, ya que al momento de la quema, todo se consume junto con la figura, en un acto simbólico que representa renovación y gratitud.
El origen de esta tradición está ligado a la época en que la viruela negra azotó a la población, causando numerosas muertes, por lo que los habitantes recurrieron a este tipo de manifestaciones como una forma de pedir protección y cambio.
Hoy en día, Don Chanoc es ampliamente reconocido en la comunidad, al grado que muchos lo identifican más por su apodo que por su nombre, siendo un referente obligado para quienes buscan conocer más sobre esta emblemática tradición.

