La FIFA acaba de dar un golpe histórico al nombrar a Katia Itzel García como una de las árbitras centrales para la Copa del Mundo 2026. Y el escándalo no se hizo esperar: los defensores acérrimos del “arbitraje solo para hombres” explotaron en redes y tertulias, exigiendo que el puesto fuera para Marco Antonio “Gato” Ortiz por su mayor experiencia.
Los argumentos en contra llovieron: “Tiene pocos partidos en Liga MX”, “es cuota de género”, “la FIFA prioriza el discurso sobre la calidad”. Pero la realidad es terca y ya está escrita: La decisión es oficial, García estará en uno o varios de los 104 partidos del torneo más grande del planeta, y moleste a quien moleste.
Es cierto que su experiencia en la Liga MX varonil es reciente (debutó en 2024), pero eso no cuenta toda la historia. Katia Itzel García ostenta gafete FIFA desde 2019, ha dirigido en Juegos Olímpicos, Mundial Femenil Sub-17, Mundial Femenil Mayor, la final de la primera Copa de Campeonas en Londres y hasta un partido de Copa Oro varonil.
VA A SEMINARIO
Asimismo, fue convocada al seminario preparatorio de la FIFA en Brasil junto a César Ramos, mientras la tercia de Ortiz quedó fuera. Pierluigi Collina, el legendario jefe del Comité de Árbitros de la FIFA, la tiene en alta estima por su desempeño consistente.
Además, no llega sola: La asistente Sandra Ramírez también fue seleccionada para el Mundial, y Karen Díaz ya estuvo en Qatar 2022.
Tres mexicanas que han tenido que abrirse paso a codazos en un mundo tradicionalmente masculino. García es tan buena, tan regular o tan falible como cualquier árbitro hombre. Tiene el mismo derecho a brillar o a equivocarse, como le ocurrió a Marco Antonio Rodríguez en Brasil 2014 (y nadie organizó campañas de linchamiento contra él por otros temas personales). El fútbol no se detiene por errores arbitrales; sigue, se analiza y se mejora.
La molestia real no viene de la “falta de experiencia”. Viene del miedo a que las mujeres demuestren que pueden estar al mismo nivel —o incluso superarlo— en un terreno que muchos creían exclusivo. No es cuota de género. Es talento, preparación física rigurosa y resultados internacionales que la FIFA ha validado.

