GUATEMALA. En medio del fervor y la solemnidad del Viacrucis en Sumpango, Sacatepéquez, Guatemala, donde miles de fieles reviven cada año la Pasión de Cristo con realismo conmovedor, ocurrió una escena que nadie esperaba y que nadie podrá olvidar.
El actor que interpretaba a Jesús de Nazaret yacía en el suelo, exhausto, con la corona de espinas en la cabeza y el cuerpo marcado por los latigazos simulados de los “romanos”. ‘
El dolor en su rostro parecía tan real que, de pronto, un perrito callejero irrumpió en la escena.
Sin entender guiones, ni representaciones, ni fe religiosa, el lomito se acercó: Olfateó al hombre caído, se sentó a su lado y, con ternura infinita, comenzó a lamerle las “heridas” como queriendo aliviar su sufrimiento.
Era como si el animalito, acostumbrado al abandono y al hambre de la calle, hubiera reconocido en ese instante a un ser que necesitaba consuelo.
No ladró a los soldados ni huyó asustado. Solo se quedó ahí, ofreciendo lo único que tenía: Su compañía leal y su calor.
Los presentes, que minutos antes observaban en silencio devoto, no pudieron contener la emoción.
Lágrimas rodaron por rostros de adultos y niños. Teléfonos móviles capturaron el instante y, en cuestión de horas, la imagen y los videos se viralizaron en redes sociales, conmoviendo a miles en Guatemala y más allá de sus fronteras.

